Día Internacional de la Solidaridad con la lucha de la Mujer en Sudáfrica y Namibia



El 9 de agosto de 1956 alrededor de 20.000 mujeres se dirigieron a la sede del gobierno, Union Buildings o Uniegebou, en Pretoria, Sudáfrica, para protestar la extensión de la llamada ley de pases (Pass Laws) a las mujeres negras. Tras dejar afuera de la oficina del primer ministro, Johannes Strijdom, una petición firmada por más de 100.000 mujeres, las protestantes permanecieron 30 minutos en silencio para cantar luego: “Golpean a las mujeres, golpean una roca” (Wathint’Abafazi, Wathint’ Imbokodo/You strike the women, you strike a rock).

La ley de pases como fue popularmente conocida establecía la obligación de los hombres identificados como negros por la ley de Registro de la Población (Population Registration Act) de portar un documento o pase para desplazarse. De acuerdo a autores tales como Michael Savage (1986), las primeras leyes de pases en Sudáfrica datan de 1760 en la Ciudad del Cabo cuando los esclavos debían portar documentos que autorizaban sus desplazamientos entre zonas urbanas y rurales. Desde ese entonces, los pases serían utilizados por la población blanca como instrumento para controlar la movilidad de las personas de color, estableciendo a qué áreas podían ingresar.

En el caso de las mujeres, a diferencia de los hombres, si bien con anterioridad a 1952 se habían registrado intentos de extender la portación obligatoria de documentos a las mismas, estos habían fracasado como consecuencia de protestas masivas y peticiones presentadas al gobierno. A modo de ejemplo, es posible mencionar el ensayo en el año 1913 en el Estado Libre de Orange del gobierno que detalla la imposición a las mujeres de color la obligación de comprar todos los meses permisos de entrada (entry permits). No es sino hasta los años ‘50 que el gobierno intenta nuevamente exigir a las mujeres un documento para poder movilizarse por medio de la sanción de la Natives Laws Amendment Act en 1952.

Si bien las mujeres hasta el año 1954, año en que comienza a aplicarse el Natives Laws Amendment Act, no debían portar documentos para desplazarse, la obligación de los hombres de portar los mismos había impactado profundamente en sus vidas, en sus familias. Las leyes de control de movilidad de las personas de color eran intencionalmente utilizadas, de acuerdo a Elizabeth Schmidt (1983) para limitar el acceso de las mujeres africanas a las áreas urbanas y para circunscribirlas a áreas reservadas a personas de color.

Mientras que los hombres debían partir a las áreas permitidas en búsqueda de trabajo, las mujeres debían permanecer en las áreas antes mencionadas dedicándose a la crianza de sus hijos. Las malas condiciones de las tierras para el cultivo como el acceso a trabajos mal pagos y no calificados fortalecían la dependencia de las mujeres, que no podían desplazarse, en los hombres que migraban, cuyos ingresos no necesariamente llegaban a sus familias.

Es en los años ‘50 con los nuevos intentos de restringir la movilidad de las mujeres que las mismas se organizan para resistirlos. Entre las formas de protesta empleadas, Schmidt destaca el uso de nuevas estrategias como paros, boicots y la desobediencia civil en gran escala. En la resistencia de las mujeres sudafricanas, marcará un antes y un después la movilización de alrededor de 20.000 mujeres un día jueves 9 de agosto (día libre que tenían permitido las mujeres negras que trabajaban como empleadas domésticas), guiadas por Lillian Ngoyi, Helen Joseph, Rahima Moosa y Sophia Williams-De Bruyn en rechazo a la extensión de la ley de pases y su impacto en sus vidas.

Si bien Lillian Ngoyi, Helen Joseph, Rahima Moosa y Sophia Williams-De Bruyn tuvieron un rol fundamental en la marcha realizada el 9 de agosto de 1956 y en general en la resistencia al apartheid, es importante señalar la intervención de otras mujeres en la movilización tales como Frances Baard.


(De izquierda a derecha) Rahima Moosa, Lillian Ngoyi, Helen Joseph y Sophia Williams-De Bruyn. Fotografía de Jürgen Schadeberg.

En la petición presentada al Primer Ministro, Johannes Strijdom, las manifestantes denunciaban que como resultado de la ley “los hogares serán destruidos cuando las mujeres sean arrestadas bajo la ley de pases”, “que los niños serán abandonados indefensos y que las madres serán separadas de sus bebés por el fracaso de producir un pase”, que “mujeres y niñas serán expuestas a la humillación y degradación en manos de oficiales en búsqueda de pases” y que “las mujeres perderán su derecho a moverse libremente de un lugar a otro” (Petición presentada al Primer Ministro, 9 de agosto de 1956).

Pese a la resistencia organizada a la extensión de la ley de pases, de acuerdo a Schmidt para 1960 el 75% de la población femenina adulta había aceptado los documentos exigidos. A aquellas que no portaban los documentos conocidos en inglés como reference books, no les era permitido alquilar casas en áreas urbanas o perdían las que ya tenían; registrar los nacimiento de sus hijos o casarse de acuerdo al common law; recibir permiso de conducir o acceder a pensiones. Maestras y enfermeras podían igualmente ser despedidas y quienes, por ejemplo, producían cerveza casera para obtener ingresos podían no obtener licencias para vender sus productos.

Si bien la ley de pases se terminó aplicando a las mujeres de color, la marcha de miles de mujeres no solo mostró la fortaleza, la resistencia de aquellas, sino también dio gran visibilidad a las mismas como figuras activas clave en la resistencia al apartheid. Mientras que anteriormente las mujeres habían sido ignoradas o vistas no como figuras activas sino como figuras pasivas sin capacidad de agencia, hecho observable en la escena política como en el ámbito académico en los análisis posteriores del rol desempeñado por aquellas en el apartheid, movilizaciones como la realizada el 9 de agosto de 1956, hoy Día Nacional de la Mujer en Sudáfrica y Día Internacional de la Solidaridad con la Lucha de la Mujer en Sudáfrica y Namibia pusieron en el centro de la escena a miles de mujeres tales como Lillian Ngoyi, Helen Joseph, Rahima Moosa y Sophia Williams-De Bruyn.

Bibliografía:

  • Savage, M. (1986). The imposition of Pass Laws on the African Population in South Africa 1916-1984. African Affairs, 85(339), 181–205.

  • Schmidt, E. (1983), "Now You Have Touched The Women": African Women's Resistance to the Pass Laws in South Africa 1950-1960, Naciones Unidas.

  • South African History Online. (s.f.). The 1956 Women’s March, Pretoria, 9 August. Disponible en: https://www.sahistory.org.za/article/1956-womens-march-pretoria-9-august

  • Internet Archive Wayback Machine. (s.f.). The Demand of the Women of South Africa for the Withdrawal of Passes for Women and the Repeal of the Pass Laws. Disponible en: https://web.archive.org/web/20170509015920/http://www.anc.org.za/content/demand-women-south-africa-withdrawal-passes-women-and-repeal-pass-laws


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