La importancia de la participación femenina en las Misiones de Paz

Por Daniela Viola, integrante del Observatorio de Mujeres: política, paz y desarrollo



Las operaciones para el mantenimiento de la paz de Naciones Unidas son consideradas un instrumento esencial de la comunidad internacional para contribuir a garantizar la paz y seguridad alrededor del mundo a través de diversas acciones que promueven la contención, moderación y finalización de los conflictos.


Si bien las misiones de paz se han vuelto operaciones multidimensionales que incluyen la promoción y la protección de los derechos humanos, la protección de civiles, la asistencia en el restablecimiento del estado de derecho, entre otros, la realidad evidencia que queda mucho trabajo por hacer: a su fracaso en la prevención de la violencia de género se suman las alarmantes y generalizadas acusaciones de abuso y explotación sexual a miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz en las comunidades asistidas. No es sorprendente que esto se de en un contexto donde el porcentaje de mujeres que conforman el personal de las misiones de paz es, efectivamente, muy bajo.


La evidencia demuestra que la participación femenina en las misiones de paz aumenta la efectividad de las mismas y promueve la estabilidad a largo plazo en el país anfitrión (Bigio, J. & Vogelstein, R. B., 2018). Sin embargo, y al igual que en los diversos espacios abocados al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, las mujeres continúan estando subrepresentadas (United Nations Peacekeeping, 2019).


La participación femenina en las fuerzas de mantenimiento de la paz ha ido incrementando en los últimos años, sobre todo como colaboradoras civiles. Pero este crecimiento ha sido muy lento, sobre todo en lo que respecta al personal uniformado: en 1993 solo el 1% estaba conformado por mujeres; en el 2020, de aproximadamente las 95.000 personas que conforman el personal de mantenimiento de la paz, las mujeres constituyen solo un 4.8% de los contingentes militares y un 10.9% del personal policial (United Natinos Peacekeeping, s.f.).

Pero, ¿por qué es importante aumentar la participación femenina en las Misiones de Paz?

Se ha comprobado que las mujeres en las tropas de mantenimiento de la paz tienen un mayor acceso a las poblaciones, especialmente aquellas vulnerables que además están segregadas por género (Chaeles Kenny, 2016). Esto tiene grandes beneficios en relación a los objetivos de las misiones de paz: por un lado, facilita y mejora las actividades de inteligencia; por el otro, permite la asistencia a grupos demográficos específicos en contextos de conflicto, incluyendo sobrevivientes de violencia de género y aquellas en riesgo de ser víctimas de trata. Por ello, la mayoría de las veces, las misiones de paz con altos porcentajes de mujeres tienden a cumplir sus mandatos y llevar una paz duradera al territorio asistido (Dharmapuri, 2013).


En relación a las fuerzas para el mantenimiento de la paz, la evidencia sugiere que una mayor paridad de género reduce los riesgos de explotación sexual y abuso (Bigio, 2018). La presencia visible de mujeres en los contingentes militares y la policía ha demostrado que empodera a las mujeres y las niñas de los países anfitriones y fomenta la participación de las mismas en las fuerzas nacionales, lo que a su vez fortalece la capacidad del país anfitrión para asumir las responsabilidades sobre la seguridad de sus propios territorios.


Así, para que las Misiones de Paz puedan cumplir sus objetivos de colaborar con los procesos de resolución de conflictos y construcción de la paz de forma eficiente, es imperativo que las mujeres tengan niveles mucho más altos de participación que los actuales. Si bien la incorporación femenina, principalmente en lo que refiere a contingentes militares y la policía, evidencia mejoras en las capacidades y los resultados de las misiones, es posible concluir que lo que es realmente necesario en las operaciones de mantenimiento de la paz alrededor del mundo es la incorporación inmediata y transversal de la perspectiva de género. Una ejecución efectiva de la misma implicará no solo una representación equitativa de las mujeres dentro de las operaciones de paz, sino que también promoverá la igualdad de género en el Estado anfitrión de la misión, lo que tendría efectos multiplicadores en los diversos espacios claves para la transición, como son los procesos electorales, las fuerzas nacionales y de seguridad y la reconstrucción posconflicto. Esto traerá beneficios para, no solo el trabajo de la misión, sino también la capacidad de la población asistida para tomar las riendas de su propio futuro.



Bibliografía