La Derecha Radical en Suiza: el caso de la Unión Democrática del Centro (UDC/SVP)

Por Agustín Fernández Righi, Colaborador del Observatorio de Política Internacional


Suiza es un pequeño país en los Alpes, rodeado por la Unión Europea. Es un país que no suele llamar la atención ni merecer titulares, y cuando del avance de la derecha populista en Europa se trata, es fácil pasarlo por alto. Sin embargo, Suiza alberga al partido nacionalista más grande e influyente–en términos relativos- de la región, y que goza de una gran presencia parlamentaria y participa en el poder ejecutivo.


Se trata de la Unión Democrática del Centro (UDC en francés e italiano, Sweizerische Volkspartei –SVP, en alemán) y, a tono con los demás partidos populistas de derecha en Europa, se basa en un discurso anti-inmigración, euroescéptico y nacionalista. Más allá de ser claramente un miembro más de la ya numerosa familia de partidos nacionalistas europeos, merece la pena prestar particular atención al caso del UDC/SVP, debido a la posición y el apoyo de los que goza, las características únicas del sistema político suizo y su sociedad. Pero para comenzar una aproximación al estudio de este partidos, es conveniente hacer una descripción de cómo el SVP/UDC surgió, se consolidó y protagonizó uno de los cambios más importantes en el panorama político del país, así sobre cuál es su situación actual.


Sobre el sistema político-institucional suizo


Antes de emprender una revisión sobre la trayectoria y actualidad del principal partido de derecha suizo, es conveniente que el lector esté familiarizado con el orden institucional y político que en el país alpino se ha establecido, tanto a través de medios constitucionales como de la práctica. Se desprende, por lo tanto, la necesidad de hacer un breve repaso por este sistema político, si bien en aras de la brevedad puede que peque de excesivamente simplificado.

La Confederación Suiza está organizada como un país federal y profundamente descentralizado, en particular desde la adopción de la Constitución de 1848. Las profundas diferencias lingüísticas y nacionales entre los diferentes cantones (los estados que componen la Confederación) son clivajes que al momento de la configuración del Estado moderno se habían exacerbado, sumados a la división religiosa entre protestantes y católicos que se había expresado en una guerra civil. Todos estos factores, junto a una breve pero tumultuosa experiencia de gobierno centralizado en tiempos de la Revolución Francesa, llevaron a que el federalismo se presenta como el único compromiso sobre el cual podría armarse un proyecto de Estado-nación. Desde entonces, Suiza se ha caracterizado por un sistema enfáticamente federal y descentralizado, incluso teniendo en cuenta las reformas y cambios centralizadores aplicados desde la Constitución original de 1848 (Fleiner, 2009). El federalismo también se encuentra en sus sistema de partidos, siendo los partidos nacionales técnicamente federaciones de partidos cantonales.

Al federalismo debe agregarse como característica significativa del caso suizo el empleo extenso de mecanismos de democracia directa, tanto en las comunas (municipios), cantones y a nivel nacional. Estas instituciones incluyen desde el obligatorio referéndum en temas de reforma constitucional, las iniciativas populares para proyectos de ley tanto a nivel cantonal como federal,e incluso el empleo de asambleas populares como cuerpo de toma de decisiones en algunas localidades. La fuerte democracia directa suiza es, en parte, la contracara del federalismo, puesto que suele constituir el principal obstáculo a medidas centralizadoras desde el nivel federal (Fleiner, 2009).

El Poder Ejecutivo de la Confederación refleja, en la actualidad, la realidad institucional de un país de semejante diversidad y federalismo. El Consejo Federal, como es denominada la rama ejecutiva de gobierno, es un órgano colegiado compuesto por siete parlamentarios elegidos por la Asamblea Federal (el Poder Legislativo) por períodos de cuatro años que ejercen en conjunto, si bien en la práctica cada uno dirige un ministerio. A su vez, desde 1959, para la composición del Consejo se aplica la denominada ‘fórmula mágica’, según la cual los miembros del mismo deben provenir de los cuatro principales partidos nacionales, correspondiendo dos consejeros a los mayores tres y uno al menor de los cuatro (2:2:2:1). En otras palabras, el gobierno es un verdadero microcosmos que refleja la nación con gran exactitud (Albertazzi, 2008).

Se trata de un principio alcanzado mediante el acuerdo entre las principales fuerzas políticas y no de una ley oficial, a su vez, los miembros del ejecutivo deben apoyar las medidas tomadas, más allá de la posición de su partido respectivo; sumado al hecho de que en su composición también se busca reflejar proporcionalmente la diversidad lingüística del país -entre cuatro y cinco germanoparlantes, uno o dos francoparlantes y por lo general un italoparlante- demuestra que en el sistema político suizo se prioriza el acuerdo y la concordancia entre las distintas fuerzas políticas (Lijphart, 2012).

De la oscuridad a la prominencia

El SVP/UDC fue fundado en 1971, producto de la unión de el Partido (a nivel nacional) de Granjeros, Comerciantes e Independientes (BGB) y el Partido Demócrata de los cantones de Glarus y Glaubürden (Lijphart, 2012). En sus comienzos se configuró, ideológicamente, como un partido prácticamente conservador y tradicionalista que pudo conseguir una minoría electoral lo suficientemente importante (10-12%) a nivel parlamentario como para mantener la participación minoritaria en la “fórmula mágica” del Consejo Federal que ya poseía el BGB (Stockemer, 2016). De manera similar al resto de partidos políticos por aquel entonces, su postura ideológica no le impidió actuar de manera pragmática y centrista, formando parte de las coaliciones consensuales que caracterizaban a la política suiza de la época (Bornschier, 2015).

Para finales de los ’80 y principios de los ’90, en medio de una debilitación de la base agraria en el país (Stockemer, 2016), los posicionamientos políticos e ideológicos del partido comenzaron a experimentar un giro más hacia la derecha. Este giro, a su vez, coincidió con el ascenso en las filas de la rama de Zürich del partido del millonario empresario Christoph Blocher, cuyo carismático liderazgo eventualmente le llevaría s superar a la rama de Berna (de corte más centrista) y convertirse en el líder a nivel nacional del partido.

La profundización de las tendencias más polarizantes (hacia la derecha) del SVP por aquel entonces puede ejemplificarse con el resultado del referéndum de 1992 sobre la inclusión de Suiza en lo que entonces era el Área Económica Europea; en esta instancia de la característica democracia directa suiza, el SVP logró convencer a una importante mayoría de la población, demostrando su capacidad de movilización, si bien es cierto que en esto también tuvo el apoyo de otras organizaciones no partidarias y de aquellos que se oponían a la integración por estar en desacuerdo sobre si era el momento adecuado para hacerlo (Albertazzi, 2008; Bornschier, 2015; Stockemer, 2016).

La capacidad de movilización e influencia en la opinión pública y en la agenda política trajeron sus beneficios al comienzo del nuevo siglo. En las elecciones del año 2003 el partido consiguió el porcentaje mayoritario (un 26,6% del total) y la mayor cantidad de escaños (55) de entre todos los demás partidos políticos (Stockemer, 2016). Con esta mayoría, la UDC/SVP consiguió cambiar su posición en la ‘fórmula mágica’, correspondiéndole un puesto más a expensas del Partido Demócrata Cristiano. El nuevo asiento de la UDC fue ocupado por el prominente líder del partido, el ya mencionado Blocher.

Era de esperarse que un partido marcadamente anti-establishment al pasar a formar parte del gobierno perdiese impulso, sin embargo, no fue así. La UDC/SVP asumió sin inconvenientes su doble rol de gobierno y oposición y para 2007 agrandó su margen de victoria tanto en cantidad de votos como de escaños, obteniendo casi un 29% del total de votos, el mayor porcentaje alguna vez alcanzado por un solo partido en el país. Su actitud confrontativa y poco conciliadora, de esperarse en un sistema político de creciente polarización, no tardó en generar controversia, cuando luego de estas elecciones los otros tres partidos (Socialdemócratas, Demócratas Libres y Demócrata-cristianos) se negaron a colaborar con la UDC/SVP y bloquearon la reelección de Christoph Blocher a consejero federal en la Asamblea Federal en favor de su colega, de perfil más moderado, Eveline Widmer-Schlumpf . Ante esta situación, la UDC decidió retirarse, rompiendo temporalmente con la coalición de gobierno y exigiendo a Widmer-Schlumpf que renunciara, a lo que esta se negó, llevando a que su rama del partido se escindiera de la UDC.

Los conflictos internos en el partido ocasionados durante este evento en 2007-2008, que en el ambiente político suizo de consenso y moderación llegaba a niveles de escándalo, pueden explicar que en las elecciones de 2011 se presenciara la primera baja en proporción de votos para el partido desde que su comienzo, bajando a cerca del 26%, un porcentaje de todas formas significativamente mayoritario en términos relativos (Stockemer, 2016). SIn embargo, esta ralentización no significó el comienzo de un amesetamiento, y mucho menos de un decrecimiento, de la importancia del partido en la política del país, ya que en las elecciones del año 2015 volvió a superar el mayor porcentaje alguna vez conseguido, esta vez con un 29,4% y 65 escaños y recuperó sus posiciones en el Consejo luego de que Widmar-Schlumpf fuera reemplazada por.

Desde entonces, la UDC/SVP mantiene un amplio apoyo electoral, y pese a que no ha mantenido su alto histórico sigue gozando del apoyo electoral de por lo menos un cuarto de los votantes, como se pudo presenciar en las elecciones de 2019 (25,6% del total). Sin embargo, debe notarse que en 2019 la UDC se encontró con pérdidas relativas en todos los cantones, y fue de hecho una elección histórica para el partido ecologista de izquierda ‘Verde’ (Grün Partei).

Como puede observarse, la UDC/SVP es un caso destacable entre la amplia familia de partidos de extrema derecha en Europa. Está dentro del gobierno nacional del país, cierto, pero esto no la hace diferente de otros casos, si no el hecho de que lo hace como parte de una coalición con los demás principales partidos, en una relación abundante en fricciones que convierten a la UDC en un partido al mismo tiempo en gobierno y en oposición.Semejante situación es posible, en parte, porque técnicamente la UDC/SVP está en el gobierno desde 1929, pero no solía ser un partido de la extrema derecha hasta mediados de los ‘90 (Zaslove, 2012).

Naturalmente, surge el interrogante sobre qué condiciones han cambiado en el país alpino, o más específicamente qué elementos dentro del escenario político se han alterado, que permitan explicar o por lo menos contextualizar el ascenso de la UDC/SVP. Sobre todo teniendo en cuenta que en las características del país faltan, en cierto sentido, algunos elementos que suelen ser necesarios para movimientos populistas de derecha. Por ejemplo, en Suiza es difícil hablar de ‘una nación’, única y homogénea, y lo mismo de un ‘establishment’ o élite opuesta a dicha nación. Por supuesto, existe una clase política, pero esta es orgullosamente semi-profesional, con muchos parlamentarios ejerciendo en otras profesiones a la par de sus roles en gobierno (Albertazzi, 2008). La amplitud y ubicuidad de los mecanismos de democracia directa borronean aún más esta divisoria, que de todas formas la UDC ha podido establecer en su retórica (UDC/SVP, 2015).

Así, en los últimos tiempos se ha presenciado una pluralidad de estudios que han abordado los cambios políticos en Suiza, y su revisión nos permite comenzar a delinear algunos posibles factores que han impulsado, o por lo menos configurado el escenario para, la radicalización y el crecimiento de la UDC/SVP.

Por ejemplo, Fischer et al. (2009) identifican una serie de cambios estructurales que han afectado a la distribución de poder entre los tradicionales actores de la política suiza, en especial un fortalecimiento de los partidos políticos e instituciones estatales en detrimento de los distintos grupos de interés, que históricamente se han caracterizado por marcar la agenda y los acuerdos políticos en el país en las etapas pre-parlamentarias del proceso de toma de decisiones. El panorama puede completarse con el aumento del conflicto, la polarización y la disminución de las alianzas consensuales, no sólo entre partidos, sino también entre otros actores (Bornschier, 2015), si bien es legítimo plantear si estos elementos han contribuido a un crecimiento del populismo de derecha o son la consecuencia de éste.

Estos cambios en el escenario político suizo, pueden explicarse, según Fischer et al. (2009), en primer lugar por el proceso de europeización que rodea al país alpino. Si bien la Confederación Suiza no forma parte de la Unión Europea (UE), su condición de enclave dentro de la misma y la inevitable interdependencia económica y política con las misma hacen inescapable la necesidad de relacionamiento y negociación con ésta. Esto afecta tanto la sustancia de ciertas políticas públicas como al proceso mismo de toma de decisiones, ya que en el constante contacto con la UE se da un empoderamiento de aquellos actores estatales directa o indirectamente involucrados en este tipo de negociaciones. Esto aumenta el poder discrecional de las autoridades estatales, y por lo tanto de los partidos políticos, disminuyendo el margen de acción de grupos de interés domésticos (Fischer et al., 2009).

Similar al punto anterior se encuentra la incidencia de la internacionalización económica o globalización. Como señalan Fischer et al. (2009), la competencia económica traída por la globalización ha generado tensiones entre grupos de interés, como asociaciones empresariales o sindicatos, y partidos políticos, dificultando los acuerdo consensuales que caracterizaban a la política suiza, y de hecho el apoyo a la UDC es particularmente fuerte entre los trabajadores (Oesch, 2008), además de pequeños propietarios. Al mismo tiempo, se genera una división entre los sectores de la economía enfocados hacia el exterior y los aquellos que estructurados hacia el mercado interno. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que partidos que empleen como plataforma la crítica a temas como la inmigración o el proteccionismo económico, como la UDC/SVP (2015), hayan experimentado un fortalecimiento electoral.

Un último aspecto de la política suiza que ha cambiado, como también señalan Fischer et al. (2009), es la creciente mediatización de la política, o dicho de otro modo, la tendencia en aumento por parte de los medios de comunicación a utilizar criterios más comerciales al momento de decidir sobre qué sucesos o actores políticos enfocar su atención. Esto ha llevado a que partidos con posturas más extremas y con la mejor, o más financiada, estrategia de marketing sean los beneficiados, como es el caso de la UDC/SVP, el partido suizo que más ha invertido en este tipo de herramientas de comunicación política (Skenderovic, 2009, en Zaslove, 2012).

Como hemos podido observar a lo largo de esta aproximación al estudio del populismo de extrema derecha en Suiza y su principal exponente, la UDC/SVP, su crecimiento electoral en las últimas décadas se ha debido a una multiplicidad de factores, pero que principalmente han sido los cambios de la política y la economía internacional los que más han alterado la arena política a favor de ésta, si bien es cierto que también el avance de movimientos y políticas de centro-izquierda explican el impulso inicial que la radicalización del espacio político experimentó desde fines de los ‘70, al menos en parte.

El factor de la polarización política también merece especial mención, si bien el rol que ocupa en el ascenso de la extrema derecha aún no es claro, sobre todo si el observador necesita una clara distinción entre causas y efectos. Lo cierto es que con el crecimiento de la UDC la polarización y la disminución de alianzas parlamentarias han sido las características sobresalientes de la política suiza (Bornschier, 2015).




Número de asientos en la Asamblea Nacional por bloque ideológico. Fuente: Afonso y Papadopoulos, 2015.

A su vez, existen otros factores estructurales que han potenciado el éxito electoral de la UDC/SVP. Como señala Stockemer (2016), el voto por la UDC se refuerza ante la pérdida de terreno por partidos de derecha moderados, en poblaciones más rurales y entre la población que no ha seguido estudios más allá del nivel secundario, sobre todo si son jóvenes. Por cierto, la cercanía y contacto con extranjeros disminuye el apoyo electoral de este partido de extrema derecha.

A modo de conclusión debemos señalar que el caso de la UDC/SVP en Suiza es insoslayable para cualquier estudio sobre el estado actual de los nuevos nacionalismos y populismos de extrema derecha, tanto en el continente europeo como a nivel mundial, debido a que presenta ciertas características que lo destacan. Se trata de un partido que, pese a técnicamente existir y ser parte del gobierno del país desde 1929, ha logrado mantener la fórmula retórica ‘anti-élite/anti-establishment’ y la presentación de ser un outsider en la política nacional, y con tanto éxito que se ha convertido en el partido mayoritario y cohesionado en un país caracterizado por un sistema de partidos fragmentario.Es por lo tanto menester profundizar en su estudio si se desea obtener una imagen más completa y dinámica de la configuración de los ascensos de los populismos de extrema derecha.

Referencias bibliográficas

Albertazzi, D. (2008). Switzerland: Yet Another Populist Paradise. En McDonnell, D. y Albertazzi, D. (Ed.). Twenty-First Century Populism. Palgrave Macmillan.


Afonso, A. y Papadopoulos, Y. (2015). How the Populist Radical Right Transformed Swiss Welfare Politics: From Compromises to Polarization. Swiss Political Science Review, 21 (4), 617-635.


Bornschier, S. (2015). The New Cultural Conflict, Polarization and Representation in the Swiss Party System, 1975-2011. Swiss Political Science Review, 21 (4), 680-701.


Fischer, M., Fischer, A. y Sciarini, P. (2009). Power and Conflict in the Swiss Political Elite: An Aggregation of Existing Network Analyses. Swiss Political Science Review 15 (1), 31-62.


Fleiner, T. (2009). The Current Situation of Federalism in Switzerland. REAF, 9, 51-90.


Lijphart, A. (2012). Patterns of Democracy. Government Forms and Performance in Thirty-Six Countries. Yale University Press.


Oesch, D. (2008). Explaining Worker’s Support from Right-Wing Populist Parties in Western Europe: Evidence from Austria, Belgium, France, Norway and Switzerland. International Political Science Review, 29(3), 349-373.


Stockemer, D. (2016). The rising tide: Local structural determinants of the radical right-wing vote in Switzerland. Comparative European Politics, 16 (2), 602-619.


UDC/SVP. (2015). Party program of the Swiss Peoples Party 2015-2019. SVP Schweiz Generalsekretariat.


Zaslove, A. (2012). The populist right in government: The structure and agency of success and failure. Comparative European Politics, 10(4). 421-448.

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