Reelección de Luis Almagro a la Secretaría General de la OEA: Claves y resultados de la elección



Contexto de la elección


La elección a la Secretaría General de la OEA se llevó a cabo en la sede de la organización en Washington D.C. Entre guantes y barbijos debido a los protocolos que impone el COVID-19 los representantes de los Estados miembros eligieron entre las dos opciones que se presentaron: Luis Almagro y María Fernanda Espinosa.


Hubo un grupo de Estados que solicitaron aplazar la elección debido al riesgo de reunir, en un espacio cerrado, a un grupo tan numeroso de personas y la ausencia de medios de comunicación que cubrieran este evento. Además, la presencia y participación de Gustavo Tarre Briceño, representante de la Asamblea Nacional de Venezuela liderada por Juan Guaidó generó críticas por parte de los representantes de México y San Vicente y las Granadinas que, precisamente, promovieron la candidatura de la ecuatoriana Espinosa.


El telón de fondo de esta elección fue de tres niveles: i) el papel o capacidad del Secretario General; ii) la configuración de la agenda, que ha venido privilegiando el asunto Venezuela; iii) el accionar general de la OEA.


Finalmente, las elecciones fueron llevadas a cabo, Luis Almagro resulto reelecto y será el titular de la Secretaría General de la OEA para el período 2020-2025. Contó 23 de los 33 votos posibles mientras que la candidatura de María Fernanda Espinosa sumó, únicamente, el apoyo de 10 Estados miembros.


Las Claves


El retiro de Hugo De Zela: Tres días antes de la elección, el 17 de marzo, fue anunciada la declinación de la candidatura del experimentado De Zela. Esta candidatura se planteó, en un inicio, como la tendencia media entre Almagro y Espinosa. Sin embargo, parece no haber sido capaz de sumar las voluntades necesarias y, considerando que al final de la jornada, la mayoría de los intereses del Perú en la organización podrían encontrarse en la candidatura del uruguayo, lo más probable es que declinasen en favor de este. Dándole además del voto peruano, el de aquellos otros Estados miembros que hubiese podido sumar.


El Caribe: El asidero de la candidatura de María Fernanda Espinosa era la posibilidad de que el Caribe en pleno votara por ella. Su candidatura, propuesta por Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas contó con un amplio apoyo por parte de México. A pesar de esto, la candidata del CARICOM y la CELAC terminó no siéndolo al final.


Muy probablemente el rol de la cooperación internacional haya sido fundamental en la promoción de la candidatura de Almagro en el Caribe y más aún cuando la elección se da en tiempos del COVID-19.


El asunto Venezuela: El fenómeno migratorio venezolano es un problema de escala regional. Los países receptores ven como en el paso del tiempo este fenómeno les impone retos a su gobernabilidad. Por lo tanto, dar o buscar una respuesta o “solución” a este asunto es un imperativo de su política doméstica y, en consecuencia, un corolario de su política exterior. Por lo tanto, de las dos opciones, solo la de Luis Almagro representaba una posibilidad de cumplir con lo anterior.


Los Resultados


El mandato de obtener resultados: Este segundo período a cargo de la Secretaria General de la OEA le impone al uruguayo el imperativo de obtener resultados sustanciales en su gestión. Venezuela, la punta de lanza de su gestión, parece ser un asunto difícil de resolver definitivamente en tan solo cinco años. Sumado a esto están los procesos de inestabilidad política y social que la región ha venido atravesando en los últimos seis meses a los que la organización aún no ha dado respuesta. Finalmente, deberá manejar estas delicadas situaciones a medida que mantiene la preponderancia de la OEA como foro político regional.


Polarización y críticas desde el día cero: los diálogos políticos en la organización ya se habían tornado controvertidos en los últimos años. Situaciones como las de Bolivia y el siempre presente asunto Venezuela así lo demostraban. Esto va a profundizarse en la medida que ya se sabe que existe un grupo de al menos 10 países que no apoyan la gestión del Secretario General. En consecuencia, la construcción de consenso en la organización se ve casi imposible y, probablemente se cuestionen abiertamente, dentro y fuera de la OEA, todas las decisiones que tome Luis Almagro y el accionar de la organización.


México más cerca del Caribe: para AMLO no todo ha sido pérdida. Si bien su candidata no logró alcanzar los votos necesarios, otra cosa que es cierta es que México fortaleció sus relaciones con todo el Caribe y, en específico, con un núcleo duro de países. Este probablemente sea el antecedente de más espacios en los que, a través de la CELAC, se busque sumar a más Estados caribeños e incrementar la presión en la organización para que se incluyan otros temas en la agenda.


Por Vicente Albornoz, colaborador del Observatorio de Política Internacional