La Alianza Estratégica entre Rusia y China
- UBA Centro de Estudios de Política Internacional
- 6 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Por Nicolás Tripicchio, Colaborador del Observatorio de Defensa y Seguridad Internacional (CEPI - UBA).

Si bien hay quienes ponen en duda el alcance de la alianza entre Rusia y China, hoy podemos afirmar que la unión entre ambos países no es una simple relación de conveniencia, sino una asociación estratégica profunda que ha evolucionado significativamente en la última década. La conmemoración del 80º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial en China, el pasado 3 de septiembre de 2025, sirvió como un evento de gran importancia geopolítica donde quedó claro que, tras la invasión de Rusia a Ucrania, China respalda con plenitud a su aliado. A pesar de la supuesta neutralidad china y sus constantes expresiones hacia el diálogo, existe una robusta alianza que bajo ningún punto de vista permitirá que Rusia se vea gravemente afectada, sin importar cuánto amenace o destruya a sus vecinos europeos.
Esta alianza no es solo militar, sino que también implica una completa cooperación económica y política, cada vez más estrecha, cuyo objetivo final está encaminado a desafiar el orden mundial liderado por Estados Unidos y Occidente. No es poco relevante dejar en claro que Rusia y China, por sí solos, representan a dos de los cinco (40%) miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La relación se encuentra en un nivel sin precedentes, reconocido por ambos líderes, consolidando un eje diplomático y económico que se apoya mutuamente en foros internacionales y en sus respectivas posturas geopolíticas. China le garantiza a Rusia un flujo económico crucial, casi como una chequera en blanco, frente a las sanciones occidentales, mientras que Rusia se consolida en su rol como proveedor de materias primas vitales para la economía china. La guerra de Ucrania fue un catalizador para la cooperación entre Beijing y Moscú, o bien una confesión ante la formal neutralidad china, que ha expandido el comercio y la asistencia tecnológica con Rusia.
Desde la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la relación entre Rusia y China ha evolucionado de un realismo pragmático a una cooperación mucho más profunda [1]. El punto definitivo fue la Declaración Conjunta de 2022, donde los presidentes Putin y Xi Jinping proclamaron una amistad "sin límites". La declaración sentó las bases para un apoyo recíproco en áreas de seguridad, defensa y soberanía. A lo largo de la última década, la colaboración se ha formalizado a través de numerosos acuerdos que abarcan desde la energía hasta la seguridad. El Pacto Energético de 2014, por ejemplo, acordó un suministro de gas natural ruso a China por 30 años y el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa del 2001, renovado en 2021, donde se pactó como proceder ante una eventual guerra regional, y a no permitir que sus territorios sean utilizados por terceros con fines agresivos contra el otro, estableciendo la base para una estrecha colaboración en diversas áreas, incluyendo la seguridad y la diplomacia. La colaboración diplomática se extiende a foros como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS, donde han promovido una visión de seguridad regional que excluye a potencias de la OTAN y trabajan para crear un sistema financiero alternativo al dólar estadounidense.
El comercio bilateral ha crecido exponencialmente, superando los $240 mil millones en 2024, convirtiéndose en el principal pilar económico de la alianza. Las exportaciones rusas a China, alcanzaron los $129.3 mil millones, dominadas por el petróleo crudo ($60.7 mil millones) y el gas natural a través del gasoducto "Fuerza de Siberia". Por su parte, las exportaciones chinas a Rusia, valoradas en $115.3 mil millones, son más diversificadas, incluyendo vehículos, maquinaria y electrónica; que en gran medida permiten saltar las restricciones impuestas por Occidente. Es importante destacar que la gran mayoría de este comercio, un 80% aproximadamente, se realiza con yuanes y rublos, evadiendo enormemente las sanciones occidentales y el sistema internacional SWIFT, dando un importante paso al nuevo sistema financiero que los BRICS intentan establecer.
En el ámbito militar, la cooperación es el pilar de la confianza mutua y la disuasión frente a la OTAN y en especial a Estados Unidos. Si bien no hay públicamente un pacto de defensa, los ejercicios militares conjuntos han alcanzado un nivel sin precedentes, con una frecuencia y complejidad en constante aumento. Para citar ejemplos, el ejercicio Vostok de 2018 fue el más grande de Rusia desde la Guerra Fría; y el Joint Sea de 2022 incluyó maniobras navales y aéreas en el Mar de Japón. La actividad militar conjunta es continua, como lo demuestran los recientes ejercicios navales Joint Sea 2025 y las patrullas conjuntas en el Pacífico, que buscan proyectar poder y contrarrestar la influencia militar de Estados Unidos y sus aliados.
Rusia ha sido un facilitador y proveedor clave de tecnología militar moderna a China durante años, vendiendo sistemas de defensa aérea S-400 y cazas Su-35 (siendo estas algunas de las armas más importantes con las que cuentan las tropas rusas), pero antes lo hizo con los Su-30 y Su-27; submarinos clase Proyecto 636E; buques clase Proyecto 877E; y misiles antibuque Kh-59. No es de olvidar que Rusia hace mucho tiempo fomenta y colabora también con importantes desarrollos chinos, como los J-10, J-11, JF-17 y L-15. Es aún más relevante la historia del entonces inconcluso portaaviones Varyag [2] [3], asignado a Ucrania tras la caída de la URSS, pero que por medio de negociaciones rusas en 1998, lograron que China lo adquiriera para su estudio y finalización. El hoy portaaviones denominado Liaoning sentó las bases para que China construyera el Shandong y posteriormente desarrollara sus propios buques portaaviones de segunda y tercera generación: el Fujian, actualmente en prueba de mar, y el 004 aún en construcción, y de propulsión nuclear [4].
Ahora China hace lo mismo por Rusia, se ha reportado una cooperación en la fabricación de drones [5], armamento [6] y componentes de doble uso, en especial microcomponentes y circuitos electrónicos, lo que ha generado preocupación en Occidente por la facilidad con la que ambos países evaden los bloqueos impuestos por Estados Unidos y Europa.
El sistema productivo ruso sobre drones también ha aumentado llamativa y significativamente su cantidad, lo cual hace viable la posibilidad de que la cooperación material también incluya factores y recursos humanos y no solo materiales. Para graficarlo, es ahora habitual que los rusos lancen ataques de entre 600 y 800 drones en 2025, cuando en 2022 solían ser de como máximo 40 unidades por oleada; además se estima que los drones de ataque utilizados por Rusia en 2025 fueron más de 34.000, lo cual implica un aumento de 900% con respecto a los utilizados en 2024 [7].
Aún resta por confirmar qué tan estrecha es esta cooperación y si hay detrás proyectos comunes, ocultos para occidente, cuyo fin sea la fabricación de nuevas aeronaves, blindados o buques que puedan torcer la balanza del equilibrio geopolítico actual. No obstante, la evidencia analizada muestra que la alianza entre Rusia y China va mucho más allá de una simple conveniencia mutua. Es una realidad estratégica y en crecimiento constante, sustentada en una profunda coordinación en los ámbitos militar, económico y diplomático. Esta colaboración, lejos de ser un simple respaldo, representa un contrapeso significativo al orden mundial liderado por Estados Unidos, con un objetivo claro y común: reconfigurar el escenario global hacia un modelo multipolar.
Notas:
[4] https://galaxiamilitar.es/china-exhibe-un-buque-de-guerra-ucraniano-para-proyectar-su-poder-cerca-de-japon/
[5] https://www.infobae.com/america/mundo/2023/03/21/12-millones-de-dolares-en-equipos-asi-ayuda-china-a-rusia-a-reabastecerse-de-drones-para-la-invasion-a-ucrania/
[6] https://www.infobae.com/america/mundo/2025/04/17/volodimir-zelensky-acuso-a-china-de-fabricar-y-proveer-armas-a-rusia-para-la-guerra-en-ucrania/





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