Seguimos ganando: Fake News desde 1982

Por Rocio Errobidart, Miembro del Observatorio de Defensa y Seguridad Internacional


“En tiempo de guerra, la verdad resulta tan preciosa que debe siempre ser resguardada por una corte de mentiras”

-Winston Churchill


Introducción


Hoy es común escuchar frases como “la desinformación que hay es gracias a las redes sociales” y me gustaría ir un poco en contra de eso: la desinformación, o también llamada Fake News, no responden a la actualidad. Antes de que existieran las redes existían las mentiras, los rumores, las noticias falsas que provocaban la falta de información de manera intencional. Y muchos podrán decir que hoy se ve más, lo cual también es erróneo, dado que hay claros ejemplos que denotan que esas informaciones se veían en todos lados y de hecho, al ser menor la cantidad eran más los que accedían a ello. La difusión de la información sin contrastar es tan remota como nuestra existencia. Pero antes de seguir con este análisis, también me gustaría plantear de qué estamos hablando cuando nos referimos a una Fake News.


Si bien no cuentan con una definición precisa de su significado, el diccionario de la Universidad de Oxford se encarga de relacionarlas con la posverdad, definiéndolas como un "relato que describe circunstancias donde los hechos objetivos son menos influyentes que la apelación a la emoción o a la creencia personal para cambiar la opinión pública." En correspondencia con lo que dije anteriormente cualquier intento de definición siempre nos lleva a una inexorable conclusión ligada con el acto de mentir: intencionalidad, falsedad y premeditación con un propósito; no simplemente desinformando, sino también influyendo en el público.


Esta situación me recuerda a aquellos padres que antes de dormir nos contaban un cuento que nos gustaba para que no tengamos miedo y podamos dormir tranquilos. En relación con estos “cuenta cuentos”, recupero una frase de Salmon, C. que dice “historias seductoras pueden convertirse en mentiras o propaganda” (2016, pág. 32) y vuelvo así con el cuento para antes de dormir, recordando lo lindo que era escuchar ese relato, pero qué triste cuando nos dábamos cuenta que no podíamos volar como el héroe o que Papa Noel no existía, cuando descubríamos que todo era falso. Entonces nos cuestionábamos si todo lo que aprendimos en la vida tenía o tendría algo de falso: y otra vez aparece Salmon, C. diciéndonos que “sin una buena historia, no hay poder ni gloria” (2016, pág. 31). Entonces constantemente repetimos lo que sabemos, de hecho crecemos y lo seguimos haciendo, porque siempre es mejor un lindo cuento, una linda noticia para poder dormir tranquilo creyendo que lo que me dicen es real.


Ahora bien, en determinado contexto socio-histórico podemos llegar a un problema en donde sea necesario desenmarañar lo verdadero de lo falso, lo real de la ficción y no lo sepamos hacer. En este caso estamos frente a una técnica de visualización de la información, frente a un arma temible de desinformación. En este ensayo desarrollo lo que son las Fake News, demostrando así que no nos enfrentamos a nada nuevo cuando utilizamos el término. Luego tomo como caso la guerra de Malvinas en el contexto argentino de 1982, finalizando con una tipología de las Fake News que sirvan como colador del caso planteado.


La voz


Al buscar en el diccionario de la Real Academia Española la palabra “mentira”, nos encontramos con: “la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe”. Esta expresión trasladada a una noticia conlleva a lo que hoy llamamos Fake News, es decir, noticias falsas que tienen el objetivo de generar desinformación. Las mismas tienen la enorme posibilidad de controlar personas, sociedades y hasta países completos; tienen la voz.


Siguiendo a Tandoc, Wei Lim y Ling, podemos decir que son informaciones que no corresponden con la realidad y que no son auténticas respecto a la verdad sino que copian o falsifican conduciendo al engaño, al hacer pasar algo como real y por consiguiente, configurar un caso de desinformación (2017). En otras palabras, son la narración de historias utilizadas como una técnica de comunicación: suelen ser la principal técnica al servicio de la construcción de relatos políticos. Y son muy eficaces como herramienta de comunicación, dado que se apoyan en el hecho de que, desde el punto de vista cognitivo, los seres humanos tienden a restar mayor atención, comprender mejor y recordar más la información y las explicaciones que tienen formato de narrativa (D´Adamo O. y García Beaudoux, 2013)


Su poder no sólo reside en su capacidad de influir y distorsionar nuestro conocimiento, sino también en exacerbar nuestros prejuicios y pasiones. No es una sorpresa entonces que su aumento se relacione con contextos bélicos como el caso de la guerra de Malvinas en Argentina en 1982. El gran problema que tienen las Fake News es que la racionalidad es sustituida por la creencia personal sobrealimentada y exacerbada al reforzar esos prejuicios y sentimientos.


Atraco imaginario


Así como la mentira siempre existió, las Fake News también: o por lo menos en la Argentina de 1982 durante la guerra de Malvinas. A lo largo de la misma, casi la totalidad de los grandes medios de comunicación propagaron la visión triunfalista de la Junta Militar que todos creían y festejaban. Esto incluyó a los medios estatales como Argentina Televisora Estatal (ATC) y Télam, y también a los medios privados, incluso aquellos que no se especializaban en política, como las revistas Gente, Somos y el diario Clarín.

Las noticias dan la impresión de una película en la que no se entiende qué va a pasar hasta el final, donde hay suposiciones pero no certezas. Los periódicos y revistas más importantes manejaban la información según lo que recibían del gobierno, pero dándole un tinte de ciencia ficción. Esta información, que debía responder a lo que pasaba en el campo de batalla, tenía más que ver con titulares como “Hundimos un barco o nos hundieron”. De esta manera, al tratarse de información tan pobre, los medios utilizaban versiones y rumores que circulaban, y muchas veces eran editadas. No hay diferencia entre las Fake News y las mentiras antiguas: no es una novedad que las sociedades se mientan entre sí para sacar provecho.


La reconocida tapa de revista Gente: “Vamos ganando”, permite preguntarse cómo algo que no era cierto llegó a tanta gente como si fuese real. ¿Realmente se creía que era así o simplemente era lo que la gente quería escuchar? Una posible respuesta a estas preguntas sería el comentario del periodista argentino Francisco Ibañez, que en una entrevista sobre lo sucedido con los medios de comunicación decía que “la mayor parte de la gente seguramente aceptó las primeras noticias triunfalistas, no sólo porque era lo que le decían, sino porque es lo que querían que sucediera”.


Pero no sólo los periodistas han hablado sobre el caso y las implicancias que tuvo, sino también jóvenes de la época nos han dejado su historia viva sobre lo que fue creer una realidad que no existía, gracias a relatos que les contaban como verdaderos: “Teníamos esperanza, se donaba dinero, joyas, comida y chocolates que nunca llegaron; una esperanza que nos duró hasta el último día que recuerdo que fui a buscar a mi hijo al jardín y él me dijo: <<¡Mamá! ya no es la ganada perla austral es... la perdida Perla Austral>>. A cada rato salían comunicados diciendo que las estábamos ganando, fue terrible.” (Cristina, 29 años).


“No leía los periódicos pero sí miraba continuamente la televisión, porque tenía miedo que enviaran a mi novio que estaba en Comodoro Rivadavia. Contaban que había caído un avión o se había hundido un barco y que todo estaba mal, pero a los minutos decían que íbamos bien, y bueno, vos terminás de creer lo último que te dicen, y lo último que nos decían es que íbamos ganando. Aunque tenía algunas dudas, uno creía en lo que le decían… Fue sorpresivo cuando dijeron que perdimos.” (Mercedes, 20 años).


Diarios durante la Guerra de Malvinas en Argentina

El rol de los medios de comunicación en esa época, tanto de las revistas, los diarios y los noticieros era de optimismo y alegría. Por todos lados circulaban frases alentadoras, tales como las expuestas en las imágenes de la izquierda, contando un relato como “Ya estamos ganando, porque estamos haciendo de cada lugar de trabajo un puesto de combate. Porque por fin y para siempre somos una sola fuerza”. Los medios de comunicación animaban el júbilo por la guerra en todos los argentinos, sin ellos el Estado no hubiera podido eclipsar por algunas semanas la crisis económica y el acelerado empobrecimiento. Pero poco a poco las mentiras, o como se decía en ese momento y hoy en día se sigue escuchando, la idea de “verdades parciales”, la información oculta se fue descubriendo; sin embargo la relación entre la guerra y los medios de comunicación fue y seguirá siendo un tema de discusión.


El rayador de la historia


Tandoc, Wei Lim y Ling, explican que, a partir de revisión de la literatura al respecto, establecieron una tipología de Fake News que comprende los siguientes tipos de noticias falsas: sátiras, noticias fabricadas, fotos manipuladas, publicidad y relaciones públicas, y la propaganda (2017). Cuando hablamos de las sátiras hacemos referencia a programas de noticias simulados que usan el humor para presentar noticias de actualidad, en relación a contextos generalmente políticos o económicos más amplios. Se hacen principalmente con el fin de criticar y hasta ridiculizar un aspecto de la realidad.


Estas suelen presentarse como productos de entretenimiento que son realizados por humoristas que no se presentan a sí mismos como periodistas, sino como imitadores de los mismos. Se han convertido en uno de los productos de entretenimiento más relevantes para las empresas informativas y de entretenimiento, y aunque se las suele tomar de un modo humorístico, en estricto sentido su información no es falsa, pues alude a hechos reales: es sobre su formato sobre el que pesa la catalogación de falsedad (Tandoc, Wei Lim y Ling, 2017)


Un ejemplo de ello es el sketch de Tato Bores, la creación de Mauricio Borenztein un referente del humor político nacional, que mostró a su manera el suceso de 2 de Abril en Plaza Mayo:

“El 30 de Marzo del 82 unos amigos me dicen: che, josei! Vení, vamos a Plaza de Mayo, vamos a mostrarle al gobierno qué contentos estamos con ellos.

Cuando llegué a la plaza lo encontré a Lorenzo Miguel y lloraba; Ubaldini, lloraba; este que fue gobernador de La Rioja, el de las patillas, lloraba; les digo: ¿Qué pasa muchachos? ¿La emoción del reencuentro? Y me dijeron: ¿Qué emoción? ¡Emoción las papas fritas, acá están tirando gases lacrimógenos!

Pasó un muchacho y me dejó un cartel en la mano que decía: QUEREMOS COBRAR. Apareció un vigilante y me dijo: ¿Querés cobrar? Miren, me reventó a bastonazos, yo empecé a gritar “Soy el tío de Tato Bores”, me levantó del traste y me metió en un celular y me mandaron a Devoto.


Me tuvieron hasta el 2 de Abril y me soltaron otra vez, llego a la calle y “¡Don Josei, vamos otra vez a Plaza de Mayo!” y digo ¿Pero qué pasa, es una miniserie esto? ¿Nos quieren reventar a bastonazos en episodios?

Me metí en una manifestación y terminé en Plaza de Mayo. Pero, ¡qué trato diferente esta vez! ¿Don Josei, no quiere un cafecito?, Don Josei póngase en la sombra que hay mucho sol.


Mire, en un minuto la plaza estaba así de gente. Y no podía creer, la gente gritaba GALTIERI CORAZÓN, GALTIERI CORAZÓN. Mire, yo no podía creer. Disimuladamente me puse la mano en el bolsillo y me apreté un menisco para ver si estaba despierto o estaba soñando.


Mire, salió Galtieri al balcón, levantaba una mano y la gente gritaba “que levante la otra”. Él tenía ganas pero no lo dejaban, los edecanes lo tenían agarrado. Y de repente le ponen un micrófono en la boca y dice “compa…”, cuando él dijo “compa” a mí se me reventó los elásticos del calzoncillo y todo el calzoncillo se me subió hasta acá, arriba de la garganta. Menos mal que dijo “compatriotas” sino yo me desmayo ahí.


Mire, cantamos la marcha peronista, cantamos la marcha radical, cantamos la marcha del deporte, cantamos la marcha nupcial. Yo no sabía que estaba pasando, pero Buenos Aires, era otra vez, la Reina del Plata. Entonces hubo un silencio y yo grité “Viva la Reina” y me reventaron a bastonazos, me agarraron del traste y me metieron en un camión y me llevaron a Devoto”.


Otro tipo de Fake News son las noticias fabricadas, es decir, noticias que no tienen base fáctica pero que copian el formato de los comunicados para crear veracidad alrededor de lo contado; se hace con el fin explícito de desinformar. A menudo consisten en entretejer en una narrativa cuestiones que parecen fácticas, con un sesgo ideológico que el lector no logra diferenciar de cuestiones reales, y como son difundidas en medios que acostumbran a pasar noticias verdaderas, se hace más difícil para el lector diferenciarlas.


Parte del éxito de este tipo de Fake News está en que existe una fuerte tensión social que hace plausibles las informaciones fabricadas, pues es lo que se podría dar por realizable de acuerdo al contexto. Un ejemplo muy claro fue la tapa titular de la revista gente que decía “Estamos ganando”.



Imagen de soldados plantando la bandera argentina.

Las fotos manipuladas, si bien se basan en fotos reales, son alteradas en algún grado para construir una narrativa que ya no se corresponde con la realidad. Las manipulaciones se suelen basar en hechos, pero incluyen adornos que no tienen ninguna fase fáctica. Un claro ejemplo de ello, fue una foto donde aparecían soldados plantando la Bandera Nacional en Malvinas cuando en realidad la foto fue tomada en la Escuela Mecánica de la Armada.


Luego encontramos la publicidad y las relaciones públicas como un tipo de Fake News, en aquellos casos en los que se confecciona material publicitario bajo la apariencia de informes noticiosos genuinos, pero cuyo fin no es la información, sino el insertar mensajes de marketing con fines persuasivos en los medios de comunicación. Muchas veces se trata de reportajes o noticias que se publican en los medios, pero con nula o poca relevancia, porque obedece más a la creación de un campo de necesidades asociado al tipo de producto o de servicio publicitado, que a una urgencia social real.


Esto hace referencia al papel en el cual querían dejar al gobierno, por la situación en la cual se encontraba el país. La manera en que buscaban realizar esos "cambios de imagen" queda aún más clara en palabras de Nicolás Kasanzew, único corresponsal de guerra de principio a fin durante el Conflicto en Malvinas, en una entrevista realizada este año para la Radio Arroba:


“En toda guerra, como se sabe, hay una vieja máxima: la primera baja es la verdad, porque los gobiernos manipulan la información y la desinformación como un arma más; los ingleses también censuraron a su gente, por ejemplo tenían convencidos a los británicos de que las islas estaban aisladas, que habían destruido el aeropuerto, cosa que era mentira a tal punto que yo le mande una carta a una amiga que tenía en Londres y se ofendió muchísimo con su gobierno” (2019).


Y por último, en la línea de Tandoc, Wei Lim y Ling (2017), está la propaganda, que se refiere a noticias creadas por una entidad política (pública o privada) con el fin de incidir en las percepciones públicas y beneficiar o perjudicar a una entidad o personaje público. Es lo que se entiende como la acción y el resultado de la comunicación estratégica destinada a incidir en la esfera pública. Acá también me gustaría dejar algunas palabras de Kasanzew, N. durante la misma entrevista mencionada anteriormente:


“Hay dos estudios muy interesantes, uno de Rodolfo Terragno y otro de Alejandro Amendolara que demuestran que los medios privados mintieron muchísimo más que el Estado Mayor Conjunto, con ese deseo de vender o de ser más papistas que el papa, la verdad que publicaban cosas increíbles, nosotros no recibíamos los medios del continente, pero nos enterábamos a veces por una propaganda o algún comentario; Gente publicó en su tapa: “Estamos Ganando”, después: “Seguimos Ganando” y finalmente publicó: “Hundimos la flota” en plena guerra y nosotros nos burlábamos de que los buques que venían a la noche a cañonear, como habíamos hundido la flota, qué sería? La flota de Jamaica? Fue ridículo, ¿no? Este, hubo un gran despliegue de triunfalismo mentiroso en el continente, afortunadamente yo puedo probar que no participe de él, de hecho el 90% de mi material, no solo no fue mostrado sino que fue destruido, claramente prueba de que no era funcional a esa propaganda” (2019).


Esta tipología creada por Tandoc, Wei Lim y Ling permite una definición más precisa de lo que son las Fake News, entendiéndose como: “información que se apropia en algún grado de la apariencia de noticias reales, escondiéndose bajo un barniz de legitimidad, pues adquiere la apariencia de credibilidad al tratar de parecer una noticia real” (2017).


Conclusión


“La desilusión con las estructuras institucionales ha conducido a un punto donde la gente ya no cree en los hechos. Si no confías en nadie, por qué tienes que confiar en los hechos. Si nadie hace nada por mí, por qué he de creer en nadie”.

-Noam Chomsky


Fake News o noticias falsas, la herramienta de la posverdad, de la distorsión de la realidad que moldea la percepción y las opiniones, herramienta de manipulación de la opinión pública.

Como pudimos ver a lo largo del ensayo siempre fue un instrumento a través del cual se crearon verdades que son validadas por las mayorías hasta que se descubre la verdad, porque las mentiras tienen patas cortas y uno al final crece y sabe que no puede volar. Entonces, el arte del relato que se supone desde los orígenes, cuenta la experiencia de la humanidad, se ha convertido en el instrumento de la mentira de Estado y del control de las opiniones (Salmon, 2016, pág. 41).


Bibliografía


  • Diccionario de la Universidad de Oxford

  • Salmon, C. (2016). Storytelling. La máquina de fabricar historias y formatear las mentes. Barcelona: Península.

  • Diccionario de la Real Academia Española

  • Julián Andrés, Burgos Suárez (2018). Fake News: desmontando la objetividad. Colombia: Universidad de Manizales.

  • Tandoc, E. Wei Lim, Z. & Ling, R. (2017). Defining, Fake News. Digital Journalism.

  • D´Adamo, O. y García Beaudoux, V. (2013). Storytelling y comunicación política: el valor un relato bien contado. En Crespo, I. y del Rey, J. eds., Comunicación Política y Campañas Electorales en América Latina. Buenos Aires: Biblos.

  • Sketch de Tato Bores por el 2 de Abril en Plaza de Mayo

  • Entrevista a Nicolás Kasanzew en Radio Arroba.

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Centro de Estudios de Política Internacional - UBA