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Migraciones Climáticas: el caso del Corredor Seco Centroamericano

Articulo por Mercedes C. López Del Pino, miembro del Observatorio de Asuntos Humanitarios


En un mundo cada vez más afectado por el cambio climático, las migraciones climáticas se han convertido en un tema de creciente importancia en la política internacional. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), las migraciones climáticas comprenden el traslado de personas o grupos de personas que, predominantemente por cambios repentinos o progresivos en el entorno debido a los efectos del cambio climático, están obligadas a abandonar su lugar de residencia habitual, u optan por hacerlo, ya sea de forma temporal o permanente, dentro de un Estado o cruzando una frontera internacional (1). En el año 2021, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoció el derecho a un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible como un derecho humano fundamental (2). Esto subraya la conexión entre la degradación ambiental, la crisis climática y los derechos humanos.


El número de migrantes internacionales ha aumentado en las últimas décadas debido a los impactos del cambio climático en las condiciones de vida. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2019, el 3.5% de la población mundial, alrededor de 272 millones de personas, eran migrantes internacionales; lo que ha llevado a que la migración se convierta en un factor determinante en el manejo de la geopolítica mundial. Los impactos de la crisis climática están influyendo en la movilidad humana en todo el planeta. Se han visto casos concretos de desplazamientos en Bangladesh, México, Tanzania y Zambia, entre otros, en los que fenómenos asociados al cambio climático inducen diferentes formas de movilidad humana. Las personas en situación de pobreza, las mujeres y los infantes, especialmente en el Sur global, son quienes sufren mayores amenazas en estos contextos.


A pesar de la creciente relevancia de las migraciones climáticas, el marco jurídico internacional y los regímenes legales relacionados aún no contemplan específica y adecuadamente la situación de las personas migrantes climáticas. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 1992 no menciona las migraciones climáticas, y la Convención de Ginebra no proporciona una protección clara para estas personas. A su vez, aunque en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 se abordan ambos temas, no se establece una conexión concreta entre migración y cambio climático.


Es importante destacar que la responsabilidad del cambio climático no ha sido igualmente compartida por todas las naciones. El Norte global, debido a la apropiación histórica y presente de los recursos del Sur global sin considerar los costos ambientales y sociales, mantiene una huella ecológica y una deuda climática que ha llevado a los ecosistemas del planeta al borde del colapso. El compromiso climático de los países desarrollados y el sector privado es fundamental para evitar peores consecuencias.


Caso de Corredor Seco Centroamericano


El Corredor Seco Centroamericano es una región que comprende áreas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde residen más de 10 millones de personas. Geográficamente, no existe una delimitación oficial para el Corredor Seco, pero se identifica por sus características eco-climáticas. La FAO lo define como un grupo de ecosistemas que se combinan en la ecorregión del bosque tropical seco de Centroamérica(3). Sin embargo, a pesar de su riqueza natural, esta región se enfrenta a importantes desafíos debido a la dinámica atmosférica, el tipo de suelo y la orografía, lo que la coloca en una posición de alta vulnerabilidad.


El cambio climático y la degradación ambiental en la zona, generan un incremento en los niveles de inseguridad alimentaria, debido a la significativa disminución en el rendimiento de los cultivos básicos provocada por sequías recurrentes. Esta situación genera que un alto porcentaje de la población centroamericana se vea privada del acceso a los alimentos indispensables para satisfacer los requisitos mínimos de nutrición. Adicionalmente, se observa la pérdida de empleos en los sectores agrícola, ganadero, forestal y pesquero (4). Los conflictos sociales emergen a raíz de la competencia por las fuentes de agua, dada la prolongación y extensión de las sequías. Este fenómeno provoca una disminución en el caudal de varios manantiales y ríos, resultando en escasez de agua, racionamiento y pérdida de presión en los sistemas de riego a pequeña escala. Esta problemática incita a enfrentamientos entre agricultores y comunidades, exacerbando la inseguridad y sugiriendo la existencia de un problema latente de gran dimensión social. Asimismo, se observa un incremento en la pérdida de vidas humanas y en la reducción de la calidad de vida. Lo cual se deriva principalmente de inundaciones en la zona caribeña y accidentes que involucran a las pequeñas embarcaciones pesqueras que se aventuran en aguas profundas y frías del Océano Pacífico, debido a la migración de especies. También se registra que ha habido un incremento de la incidencia de enfermedades infectocontagiosas como el paludismo, el dengue y el cólera en diferentes zonas (5).


Además de los efectos directos del cambio climático, el Corredor Seco ha experimentado la sobreexplotación de los recursos naturales y la ausencia de planificación adecuada, lo que ha contribuido a la degradación ambiental y acentuado los problemas de recursos naturales, salud y producción en la región. Comunidades en Nicaragua y Honduras mencionaron cómo megaproyectos de agroindustria, minería e hidroeléctricos, entre otros, suponen una amenaza añadida para sus medios de vida y seguridad. Estas comunidades no solo luchan por el suelo y la vivienda, sino que pugnan por la definición de territorios alternativos, que responden a una pragmática colectiva que configura el territorio en tensión y negociación con las fuerzas y los proyectos hegemónicos (6). Las planificaciones cuentan con el respaldo de los gobiernos nacionales, que realizan concesiones sin la suficiente regulación sobre las actividades de las empresas y sin la consulta previa a las comunidades. En muchos casos, provocan contaminación y la extinción de las fuentes de agua, y solo ofrecen empleos temporales mientras extinguen los recursos naturales de forma permanente.


Según datos de la FAO, el 80% de los hogares que dependen de la producción de granos básicos vive por debajo del umbral de la pobreza y un 30% de ellos vive en situación de pobreza extrema. La inseguridad alimentaria es un problema significativo en la región, afectando a más de un millón y medio de personas que sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. No obstante, se estima que para el año 2030 Centroamérica producirá menos del 0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Esta desproporción entre la huella de carbono regional y sus consecuencias humanitarias subraya la desconexión entre las responsabilidades climáticas y los impactos socioeconómicos. A pesar de esto, entre 2003 y 2016, solo ha recibido el 0.7% de los fondos aprobados a nivel mundial para adaptarse o contribuir a mitigar el cambio climático (7). Esta disparidad entre los recursos asignados y las necesidades acuciantes subraya la falta de equidad en la distribución de la asistencia financiera.


Como consecuencia del cambio climático, las estaciones en la región son menos predecibles, las lluvias son más abundantes en periodos más cortos y las sequías se extienden por mayor tiempo. Además, existen fenómenos climáticos como el efecto Foehn, El Niño y La Niña, que han impactado negativamente en la generación de sequías y el aumento de las temperaturas. Por lo que, de acuerdo con los expertos, en los próximos años el acceso al agua será cada vez más difícil y esto producirá un cambio sustancial en los ecosistemas y en la biodiversidad. A raíz de lo cual podemos inferir que los fenómenos de sequías, huracanes e inseguridad alimentaria seguirán operando como desencadenantes de la migración, junto con factores arraigados como la pobreza y la inseguridad en la región centroamericana, lo que resultará en un incremento en el flujo migratorio.





Este es el aspecto que presentaba el pantano de La Concepción en Honduras en 2019. Fuente: BBC News Mundo (8)




Conclusiones


Las migraciones climáticas representarán una de las mayores crisis humanitarias y medioambientales de nuestros tiempos. Es urgente que la comunidad internacional reconozca la importancia de proteger los derechos de las personas afectadas y asumir la responsabilidad compartida para abordar las causas y gestionar las consecuencias del cambio climático. La cooperación global con una visión sostenible se erige como la piedra angular para enfrentar este desafío complejo y garantizar un futuro más justo para todos.

Es imperioso comenzar a actuar en las zonas más vulnerables en términos ambientales, como el CSC, y desarrollar políticas públicas orientadas a la prevención. Si la región continúa con la misma tendencia, en menos de tres décadas se convertirá en inhabitable, desencadenando desplazamientos masivos y debilitando la capacidad de los gobiernos para brindar asistencia a los afectados. Esto agravaría la crisis global de refugiados y supondría un desafío considerable para los sistemas de acogida y asistencia. A menos que los responsables de la toma de decisiones desarrollen enfoques políticos pertinentes para mejorar la situación de estas poblaciones.


La conclusión fundamental es la necesidad apremiante de adoptar un enfoque proactivo y colaborativo en la esfera de las relaciones internacionales. Debemos superar las limitaciones de la inacción y la retórica vacía. La comunidad global enfrenta una encrucijada histórica, a medida que avancemos en este siglo, la comprensión y el compromiso frente a las migraciones climáticas se tornan cruciales para la seguridad y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.



Citas bibliográficas

  1. OIM. (s.f.). Glosario de la migración medioambiental. Recuperado el 16 de agosto de 2023, de https://environmentalmigration.iom.int/sites/g/files/tmzbdl1411/files/iml_34_glossary.pdf

  2. UN News. (2021, 17 de octubre). El derecho a un medio ambiente limpio y saludable: 6 cosas que debes saber. Recuperado el 16 de agosto de 2023, de https://news.un.org/es/story/2021/10/1498452

  3. FAO. (2012). Corredor Seco en El Salvador, Guatemala y Honduras. Recuperado de https://www.fao.org/3/cb5228es/cb5228es.pdf

  4. Carazo, J. & Pentezke, R. (2012). Cambio climático y degradación ambiental en Centroamérica. Revista de Ciencias Ambientales, 46, 39-50.

  5. CEPREDENAC. (2002). Después del Mitch. Recuperado de https://desastres.medicina.usac.edu.gt/documentos/docgt/pdf/spa/doc0176/doc0176.pdf

  6. Scott, J. (2009). The art of not being governed: An Anarchist History of Upland Southeast Asia. New Haven: Yale UP

  7. Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (2016). [PDF] Capítulo II. El Corredor Seco - Plaza Pública. Recuperado de https://www.plazapublica.com.gt/sites/default/files/capitulo_ii_corredor_seco.pdf

  8. BBC Mundo. (2023, 16 de agosto). Centroamérica: el Corredor Seco, una región vulnerable al cambio climático. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56407243


Bibliografia


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