Elecciones en Brasil 2022: crisis de incumbencia y un regreso “excepcional”

Por Bernardo Dall ´Ongaro, Lic. Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador), Mg. Administración y Políticas Públicas (Universidad de San Andrés).



Fuente: REUTERS

El triunfo electoral de Luiz Inácio Lula Da Silva proporciona un indicador más de una tendencia regional propia de los últimos años: la derrota de los oficialismos y el regreso de ex presidentes.


Los resultados electorales de la reciente elección presidencial en Brasil, proporcionan más información que la de un simple recambio en el Poder Ejecutivo del país. Dos observaciones al respecto. Por un lado, refuerzan una tendencia regional propia de los últimos años: la pérdida de rigor empírico del efecto del incumbente, teoría que sostiene que los candidatos oficialistas tienden a presentarse y conseguir su reelección para ocupar consecutivamente el mismo cargo por un segundo período. El análisis de los resultados electorales del período 2019 – 2022 muestra que los oficialismos, en lugar de ser reelectos, están perdiendo. Indicadores de ello son los casos de Argentina (2019), Uruguay (2019), Panamá (2019), Guatemala (2019), El Salvador (2019), Bolivia (2020), República Dominicana (2020), Ecuador (2021), Perú (2021), Costa Rica (2022) y Colombia (2022). La derrota electoral de Jair Bolsonaro constituye el indicador más reciente, que refuerza la hipótesis de una crisis de incumbencia en la región.

En este marco ingresa un segundo elemento a considerar, las derrotas oficialistas abren una “ventana de oportunidad” para el arribo de ex presidentes y neófitos al Poder Ejecutivo. En el caso de los ex presidentes, el electorado vota por un candidato conocido, lo que disminuye la incertidumbre y el riesgo. Estos son los casos de Oscar Arias (Costa Rica), Alan García (Perú), Daniel Ortega (Nicaragua), Sebastián Piñeira y Michelle Bachelet (Chile), Tabaré Vázquez y Sanguinetti (Uruguay). Existe otra serie de ex presidentes que se presentaron a la elección y resultaron ser significativamente competitivos, pero no obtuvieron el cargo. En el caso de los neófitos, el electorado vota arriesgándose a lo novedoso, incierto y desconocido. Los casos de Bukele y Funes (El Salvador), Fujimori, Toledo y Humala (Perú), Duarte Frutos, Lugo y Cartes (Paraguay), Correa y Gutiérrez (Ecuador), proveen evidencia empírica de ello.

El incremento de su demanda por parte del electorado en los últimos años, respondería a dos variables explicativas: la primera estaría vinculada a la estructura socioeconómica de América Latina. La desigualdad social y la volatilidad económica conducen a que el electorado se desilusione con los oficialismos, llevándolos a optar por otras opciones del menú partidario. La segunda variable estaría vinculada a las características del sistema de partidos: los sistemas de partidos debilitados y fragmentados facilitan el éxito electoral de ex presidentes y neófitos, que se favorecen electoralmente de su deterioro.

El triunfo electoral de Luiz Inácio Lula Da Silva es un nuevo caso de ex presidentes que retornan al Poder Ejecutivo. No obstante, constituye un retorno “excepcional”, en la medida en que regresa luego de estar fuera del cargo por más de un período electoral. El rastreo empírico muestra que este tipo de regresos - al igual que los de Ortega, Arias y García en el año 2006 - son una rareza en la historia política latinoamericana del S. XXI. En función de ello, tendría sentido pensar que cuanto más tiempo permanecen los ex presidentes fuera del cargo, más difícil es su retorno.


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