Cambio climático y Género: acerca de su impacto en mujeres, niñas y adolescentes en América del Sur

Por Lic. Banchik Kremer, Judith; Lic. Sanviti, Denise, Lic. Viola, Daniela, y Sandoval García, Macarena

Fuente: https://genderandenvironment.org/

Según un informe reciente de la World Meteorological Organization (WMO), “[l]os últimos seis años, incluido 2020, han sido los seis años más cálidos de que se tiene constancia” (p. 6, 2021). Estos aumentos en la temperatura del agua, la tierra y la atmósfera producen las olas de calor, inundaciones, sequías, huracanes, incendios y otros fenómenos que se observan en la actualidad y con creciente intensidad desde hace algunas décadas.


El último reporte de Gap Emissions que presentó la UNEP (2021) mostró una serie de actualizaciones con respecto al estado de las emisiones de los gases de efecto invernadero: los principales causantes del cambio climático. La más importante de ellas es que los compromisos de mitigación anunciados por los estados no serán suficientes para reducir las emisiones al nivel acordado en París, en otras palabras, aquellos que limiten el aumento de la temperatura global a 1,5°C. Más aún, de continuar con las tendencias actuales el aumento de temperatura para fin de siglo será de 2,7°C. Este valor implica que los efectos del cambio climático serán todavía más virulentos, además de que evidencia una baja o insuficiente aplicación y una falta de coordinación interestatal.


El confinamiento global durante 2020, producto de la pandemia del COVID-19, tuvo un impacto positivo porque redujo la emisión de gases de CO2 en un 5,4% (UNEP, op.cit). No obstante, los mismos análisis esperan un rebote en 2021 por el regreso de la actividad productiva, el transporte de bienes y la circulación poblacional a niveles pre-pandémicos. Por otro lado, la pandemia produjo un nuevo tipo de residuos en cantidades masivas: los elementos de seguridad e higiene para prevenir y tratar el virus (cubrebocas, ambos descartables, guantes, jeringas, etc.), que contaminan las aguas y perjudican sus ecosistemas.


Cuando se hace foco en América del Sur se observan varios de los fenómenos producto del cambio climático ya mencionados que están poniendo en peligro los recursos naturales, como ser la Amazonía, el Acuífero Guaraní o el Gran Chaco, fuentes de diversidad biológica incalculables, y las vidas de quienes habitan la región (WMO, op.cit). Ante la necesidad de tomar acciones para reducir el impacto humano, social, económico y medioambiental, los Estados deben tomar decisiones y ejecutar políticas que tienen un gran potencial de perjudicar económicamente a su población a corto plazo, en una región que ya cuenta con altos porcentajes de pobreza.


En suma, los efectos del cambio climático, así cómo también las medidas para prevenirlo impactarán con mayor fuerza en las poblaciones más vulneradas. En este sentido, las mujeres, niñas y adolescentes son y serán los grupos más afectados.


Desde una perspectiva de Derechos Humanos, Género e Interseccionalidad, el presente trabajo tiene como objetivo dar los primeros pasos hacia una evaluación inicial sobre los efectos del cambio climático y las políticas públicas en las mujeres, niñas y adolescentes. Asimismo, se analizarán de qué manera las desigualdades estructurales de género potencian los impactos y efectos del cambio climático y las políticas públicas y, en suma, cómo intervienen otras dimensiones que son fuentes de discriminación y que actúan cómo limitantes en el acceso a derechos y refuerzan formas de violencias contra esta población vulnerada.

Los efectos del cambio climático en mujeres, niñas y adolescentes


En las últimas décadas, la comunidad internacional comenzó a notar los vínculos existentes entre el ambiente y las cuestiones de género, con especial foco en los efectos desproporcionados que el cambio climático tiene sobre las mujeres, niñas y adolescentes alrededor del mundo.


Numerosos informes internacionales confirman que los grupos más pobres y marginados de las sociedades (las mujeres, los ancianos, los inmigrantes, los grupos indígenas/originarios, entre otros) son estructuralmente vulnerables, especialmente a los efectos del cambio climático. De todos ellos, suelen ser las mujeres quienes perciben de forma más clara los impactos negativos de esta crisis debido, en gran parte, a los roles, responsabilidades y posibilidades delimitados por las desigualdades de género tanto a nivel del hogar como de la comunidad (UNDP, 2016).


Un estudio reciente de la World Meteorological Organization (WMO) confirmó que los impactos severos y, en muchos casos, irreversibles del cambio climático, así como sus riesgos asociados, afectan de forma desproporcionada a las mujeres, niñas y adolescentes. El hecho de que estos efectos perjudiciales no sean neutrales al género se debe a que la vulnerabilidad de género individual es una expresión de las desigualdades de género existentes y los diferentes roles y relaciones basadas en el género que se desarrollan en la sociedad (World Meteorological Organization, 2019).


A su vez, en términos materiales, aquellas poblaciones que se encuentran marginadas social y económicamente son más vulnerables a los efectos nocivos del cambio climático. Por lo tanto, las mujer