#4M Elecciones en Madrid | Con su triunfo, Díaz Ayuso marca el pulso nacional

Por Etura Maria Agustina, Outes Penélope, Politi Juan Ezequil, Saint Germain José del Observatorio de Política Internacional


Madrid es el centro político del país, analizar la disputa de esta comunidad y los resultados de sus últimas elecciones nos permitirá entender en mayor profundidad la política española, cuya aceleración y acumulación de sucesos modifican constantemente la vida ordinaria de su sistema político.

BBC.com

Desde la crisis económica de 2008, que repercutió en una crisis del sistema representativo, España se encuentra en un espiral de cambios cuasi-espontáneos sin encontrar salida. En la última década, recordando que en 2011 se produjo el estallido del 15M, han sucedido en la arena política episodios novedosos e inéditos en comparación a los 30 años anteriores, como bien menciona Oriol Bartomeus. Se destacan el surgimiento de nuevos partidos como Podemos, la crisis del PP por denuncias de corrupción y una consecuente moción de censura al ex presidente Rajoy, el intento de referéndum catalán, el auge de la extrema derecha representada en VOX y un gobierno de coalición formado en 2020, por primera vez desde la Segunda República, cuyo mayor desafío es sortear una pandemia que azota al mundo: no quedan dudas que España presenta una aceleración y acumulación de sucesos situados fuera de lo que consideraríamos la vida ordinaria de su sistema político.

El último suceso relevante en la turbo-política española, tomando el concepto de Gutierrez-Rubí, comenzó el pasado 10 de marzo del corriente año cuando Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid por el Partido Popular, convocó a elecciones para renovar la Asamblea de la CAM, luego de solo dos años de la legislatura. De acuerdo con la ley orgánica de Madrid, esta nueva asamblea resultante sólo tendrá un mandato “limitado por el término de la anterior”, es decir, sólo durará dos años más. Para entender los motivos de Ayuso a arriesgar su presidencia es necesario analizar dos cuestiones. Por un lado, los antecedentes de las elecciones de mayo de 2019 y, por otro, los acontecimientos sucedidos en la región de Murcia, y de Castilla y León en los últimos meses.

Recordemos que en las elecciones autonómicas del año 2019 el partido más votado fue el PSOE, con un 27,3% de votos. El PP obtuvo 5% menos de votos quedando así como segunda fuerza. Sin embargo, gracias al apoyo de Ciudadanos y VOX, las derechas alcanzaron 68 votos frente a los 64 de PSOE, Más Madrid y Podemos, transformándose en el primer gobierno de coalición de la región, con la presidencia para el PP y la vicepresidencia para Ciudadanos.

Estas elecciones estuvieron marcadas por dos factores: el auge de VOX, partido de extrema derecha que alcanzó 12 bancas y se posicionó como cuarta fuerza, mientras que en la izquierda Más Madrid se posicionaba tercero, consiguiendo 20 bancas (este último partido fue creado en febrero 2019, contando con la candidatura de Iñigo Errejón tras su salida de Podemos) y el pacto entre las derechas, como mencionamos anteriormente, se trataba del primer gobierno de coalición de la región. Un desafío sin precedentes para el Partido Popular, que ahora debía equilibrar su propio programa de gobierno con sus nuevos socios: el partido liberal de centro Ciudadanos y el partido de extrema derecha VOX.

Dos años después, el gobierno central en manos de la coalición entre PSOE- Unidas Podemos, una gestión desafiada por la pandemia por Covid-19, el crecimiento de VOX y el desplome de Ciudadanos; llevaron a radicalizar el discurso de los Populares. Esto no fue bien visto por sus socios liberales de centro, y tras las gestiones regionales por la pandemia, comenzaron a presentar moción de censura junto al PSOE en regiones como Murcia, y Castilla y León, obligando a Ayuso a evitar correr con la misma suerte y adelantarse convocando a elecciones. Una jugada bien pensada considerando que iba primera en los sondeos electorales. Recordemos que Madrid es la tercera comunidad más poblada de España, la región más rica y el centro político del país. Entender la disputa política de esta Comunidad y los resultados de las últimas elecciones nos permitirá conocer en mayor profundidad la política española con sus respectivos personajes.


Las candidaturas del #4M

Entre las candidaturas más preeminentes de la elección del 4 de mayo se encuentran el Partido Popular, Más Madrid, el Partido Socialista Obrero Español, VOX y Podemos. El Partido Popular, saliente del Gobierno regional, se presentó bajo el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso. Por su parte, Más Madrid presentó como candidata a Mónica García. Al igual que en el 2019, el Partido Socialista Obrero Español ha vuelto a confiar en Ángel Gabilondo como candidato en Madrid. VOX enfiló estas elecciones confiando a Rocío Monasterio la posibilidad de entrar en la Asamblea de la comunidad, siendo ésta su segunda candidatura. Por último, Podemos fue encabezado por Pablo Iglesias. Las propuestas ante el escenario del 4M debieron adecuarse al contexto de pandemia a causa de la pandemia por el Covid-19.

En materia sanitaria, el Partido Popular defendió los servicios de atención primaria más accesibles y orientados a los ciudadanos, con mayor tiempo de atención al paciente, y se comprometió a reducir un 50% las listas de espera. En el caso de Más Madrid, su medida en sanidad consistió en reembolsar los copagos en aquellas rentas inferiores a 18.000 euros anuales. Apostó a los centros de atención primaria abiertos las 24 horas para acelerar el plan de vacunación. El PSOE, por su parte, apoyó su programa en una atención primaria siempre disponible para acelerar la vacunación Covid-19, y se comprometió a hacer más de 200.000 pruebas semanales. VOX propuso destinar todos los recaudos públicos para combatir la emergencia sanitaria y económica. Por último, Podemos se comprometió a aumentar tanto la inversión en sanidad como la atención en cuidados paliativos.


Resultados electorales y la despedida de Iglesias

Llegando al esperado 4M, la estrategia de Ayuso fue un rotundo éxito, pues el PP con el 44,73% de los votos pasó de controlar 30 bancas a casi alcanzar la mayoría absoluta de la Asamblea con 65. Con este resultado, los Populares logran deshacerse de su socio en el gobierno, Ciudadanos, que perdió la totalidad de sus 26 bancas. El segundo partido que mejoró su posición fue Más Madrid que aumentó en 4 sus bancas, llegando a 24 y desplazando al PSOE como el principal partido de izquierda en la Comunidad. Los Socialistas bajaron a un 16,85 por ciento de los votos y pasaron de 37 a 24 bancas. Con respecto a VOX, mantuvo una relativa estabilidad al ganar solo una banca. Finalmente, la gran apuesta de Pablo Iglesias con su candidatura en Unidas Podemos rindió pocos frutos al pasar de siete a diez bancas, quedando por detrás del resto de los partidos a excepción de Ciudadanos. Con esta configuración legislativa, se despejan completamente las posibilidades de una moción de censura hacia el gobierno de la Comunidad.





De manera general, podemos dar por sentado el crecimiento del grupo de partidos de derecha, solo que ahora ese club se redujo a dos partidos. El hecho de que el PP haya más que duplicado sus escaños frente a la izquierda y a Ciudadanos deja a Ayuso a un paso de gobernar sin tener que formar coalición. Esta fagocitación de Ciudadanos que el PP de Ayuso logró en estos comicios se debe fundamentalmente al aumento de los votos por parte de personas más jóvenes, antiguas votantes de Ciudadanos, rompiendo el eje generacional que dividía a los votantes madrileños de derecha. A su vez, Ayuso logró el apoyo de votantes de menores ingresos, los cuales tradicionalmente apoyan a fuerzas de izquierda como el PSOE, así como una victoria en casi todos los distritos de la Comunidad. Este doble crecimiento redunda en que solo el PP supere en escaños a los tres partidos de izquierda juntos. Por último, VOX quedó situado en una posición privilegiada considerando la fuerza legislativa que pudo mantener al resistir el “huracán Ayuso” en el ala conservadora. Esto se debe a que es el único aliado con el que podrá contar la Presidenta, tanto para su investidura como para pasar legislación favorable. De esta forma lograron volverse la barrera para la formación de un gobierno de izquierdas, acierto del cual se vanagloriaron cuando se enteraron de los resultados.

Por el lado de las izquierdas, el escenario es desalentador, pero con marcados matices entre las distintas fuerzas. Como se mencionó, entre los tres partidos no logran superar en escaños al PP en solitario, por lo cual tendrán una influencia ínfima en la Asamblea y mucho menos tendrán la posibilidad de conformar gobierno. De entre ellos, el partido con el resultado menos magro fue Más Madrid, liderado por Mónica García. El partido de ideología verde y feminista surgido de una escisión de Podemos logró superar al PSOE en escaños por lo que se convirtió, por ahora, en la principal fuerza opositora. Para el PSOE la situación no puede ser más desoladora, pues pasaron de ser la fuerza más votada hacía solo dos años a ser la tercera, incluso teniendo al gobierno central de Pedro Sánchez a su favor, el cual se encargó de diseñar la campaña desde la Moncloa. Los efectos en las cúpulas del socialismo madrileño fueron casi inmediatos, pues dos días después renunciaron tanto el presidente del partido local como el candidato a Presidente de la Comunidad (que renunció a su escaño en la Asamblea). Por su parte, Unidas Podemos pudo sobrevivir e incluso aumentar sus escaños, pero este resultado es por mucho menor al buscado (repetir su performance de 2015, cuando obtuvieron 27 escaños) por haber incorporado como candidato al ahora ex vicepresidente español Pablo Iglesias, quien definió su retiro de la política partidaria española.

Para entender la decisión de Iglesias es necesario comprender su rol, no tanto dentro de Podemos, sino la percepción que genera en el resto del sistema político. Para él, la mayor amenaza contra la democracia es una ultraderecha golpista, que asume solamente el resultado electoral cuando gana, mientras que cuando pierde, cree que es legítimo cuestionarlo.

La semana previa a las elecciones, políticos y autoridades del país comenzaron a recibir sobres con amenazas de muerte, entre ellos, Pablo Iglesias, quien recibió una carta con cuatro balas de Cetme, dirigidas a él y su familia. El 4 de mayo de 2021, el ex vicepresidente de España anunció su salida. Pablo Iglesias abandonó la política tras una tensa campaña y el resultado invicto de las elecciones madrileñas. Su estrategia, basada en la propuesta de renovación de la izquierda española, acabó convirtiéndolo, en sus propias palabras, en un "chivo expiatorio", que moviliza "los afectos más oscuros y contrarios a la democracia", en referencia al avance de Vox y la radicalización del PP. “Dejo todos mis cargos. Dejo la política entendida como política de partido e institucional […] Seguiré comprometido con mi país, pero no voy a ser un tapón para la renovación de liderazgos que se tiene que producir en nuestra fuerza política […] Estoy enormemente orgulloso de haber liderado un proyecto político que cambió la historia de nuestro país, que terminó con el bipartidismo”, finalizó. Con este paso final, Iglesias espera remover la mala imagen que su partido tiene al asociarlo a su figura, para provocar una renovación en la formación morada que le permita obtener mejores resultados electorales en el futuro.


Futuros desafíos

Con las consecuencias más evidentes sobre la política en la CAM, queda por entender cuáles podrían ser las implicancias de esta victoria conservadora sobre el resto del país. De por sí, esta elección tomó relevancia nacional de forma muy temprana, producto del involucramiento de los líderes nacionales del PP y VOX, Pablo Casado y Santiago Abascal respectivamente; pero fundamentalmente por la digitación de la campaña del PSOE desde el gobierno central y la irrupción de Iglesias con su candidatura.

En primer lugar, es interesante especular sobre el futuro de Ayuso, así como de su partido y aliados más cercanos. Como se mencionó anteriormente, a la Presidenta solo le quedan dos años de un gobierno robustecido que finalizará en 2023, concurrentemente con la finalización del mandato de los parlamentarios del Congreso de los diputados que sostiene a Pedro Sánchez en el poder, suponiendo que el apoyo parlamentario al Presidente se pueda sostener hasta la finalización de su mandato. A su vez, el Partido Popular obtuvo un crecimiento en las encuestas nacionales a partir del 4M, probablemente producto del efecto de la elección regional, posicionándolo unas décimas por encima del PSOE.

Si este fortalecimiento del Partido Popular se sostiene queda por verse quién liderará esta renovación. Si bien Ayuso sobresale de forma natural, Pablo Casado experimentó una mejoría notable en la percepción pública en comparación a Sánchez, por lo que la definición de un candidato a la Presidencia está lejos de definirse. Por parte de Ciudadanos, su desaparición total de la escena política parece cada día más inevitable. Las posibles razones pueden rastrearse a la creciente radicalización de la derecha española, ahora protagonizada tanto por VOX como por el PP. Este rechazo a la radicalización fue castigado severamente por el electorado madrileño y todo apunta que esta tendencia se acentuará en el escenario nacional dadas las encuestas más recientes, que apenas le dan un 1,2 por ciento de intención de voto.

El único horizonte que parecen vislumbrar algunos de sus referentes es la migración hacia el PP, como recientemente sucedió con Marta Rivera de la Cruz, antigua militante de Ciudadanos y exconsejera de Cultura del último gobierno, quien renunció a Ciudadanos y se incorporaría al gobierno de Ayuso como independiente.

Por último queda por ver cómo la izquierda se realizará en reacción al duro golpe sufrido en Madrid. Por parte de los partidos gobernantes en España, el PSOE y Unidas Podemos significa la renovación de sus autoridades, con la salida más resonante de Iglesias, y cuya sucesora natural en el espacio es la actual vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz. Por otra parte, Íñigo Errejón buscará capitalizar la relativa victoria de Más Madrid al intentar extender alianzas con partidos progresistas y regionales en otras regiones y terminar de consolidar la formación de Más País en el parlamento español, el cual tuvo un magro resultado de tres escaños en noviembre de 2019.

Entre los diferentes cambios que han tenido lugar en el sistema de partidos español, el cese de la hegemonía del PP como del VOX dicta un discurso en el cual la apología a las libertades individuales es la gran intérprete. Principalmente, la crudeza del VOX hace un arduo hincapié en una suerte de patriotismo, disfrazado de xenofobia.

En definitiva, el 4M se convirtió en un caldo de cultivo para transformaciones políticas con altas probabilidades de trasladarse al ámbito electoral nacional en el mediano plazo. Por lo tanto, el desafío del gobierno de Sánchez está en mantener el apoyo parlamentario hasta 2023 y evitar todo lo posible que se abra la caja de pandora que significaría un llamado anticipado a elecciones.

El informe pone de manifiesto la cobertura de las elecciones madrileñas. Asimismo, el análisis pone de relieve los matices y los espacios de lejanía en las posiciones entre PP, VOX, Más Madrid, Podemos, y PSOE, que permiten la existencia de competición en el interior del bloque de derecha e izquierda por conquistar espacios y conseguir electores.



Referencias bibliográficas: