¿Sabotaje o conspiración? ¿Qué está pasando en Irán?

Por Alejo Sanchez Piccat - Coordinador del Observatorio de Defensa y Seguridad


El 2020 es un año que todos van a querer eliminar de su memoria pero si hubiese una máquina o método con el cual se pudiera suprimir el tiempo, la élite iraní la usaría sin dudar. El año corriente para la teocracia empezó con nuevas sanciones por parte de los Estados Unidos, y como si fuera menos, en una operación en Irak de los norteamericanos resultó muerto el general Qasem Soleimani. Esto trajo grandes consecuencias a todo el área de influencias que opera Irán en Medio Oriente.

Febrero terminó con las elecciones parlamentarias en las cuales se comienza a evidenciar un giro al eje conservador de la política iraní, lo que prevé que la rama conciliadora tiene poco tiempo. Esto no solo cambiaría los lineamientos de la política nacional sino que implicaría directamente un cambio de eje en la política exterior de Irán con y para el mundo (poniéndole atención a los compromisos adquiridos en el ámbito nuclear como el JCPOA y el TNP y en materia de seguridad).

La situación en el seno interno se agravó por la situación económica y la Pandemia por el Covid-19. Irán en la primer ola mundial se transformó en uno de los principales Estados con más casos y muertes por Coronavirus y la situación económica inflacionaria no hizo más que socavar el contexto en materia sanitaria política y económica.

Como si fuera poco, en las últimas semanas las Infraestructuras Críticas en el Estado comenzaron a ser el centro de atención. Los incendios y las explosiones tanto en clínicas como en partes del Programa Nuclear iraní alertaron a la comunidad internacional. Cuando en Khojir el 26 de junio hubo explosiones en una instalación de producción de combustible de misiles y el pasado 2 de julio en Natanz en su la planta de enriquecimiento de Uranio, la OIEA alertó de una explosión en el edificio industrial.

Natanz se torna importante analizar porque es uno de los pilares del Programa Nuclear iraní: la planta de enriquecimiento alberga las centrifugadoras por las cuales se produce el material combustible nuclear para las centrales nucleares nacionales. Esta instalación estuvo en el ojo de la tormenta porque a raíz de la salida del JCPOA de Estados Unidos como respuesta Irán incrementó la producción del material en la planta, aumentando la cantidad de centrifugadoras.

A partir de los incidentes se comenzó a barajar la posibilidad que Estados Unidos e Israel estén detrás de los ataques a las infraestructuras iraníes. No es nuevo que Israel en su estrategia de obstruir los avances en materia nuclear de sus contrincantes utilice medios no convencionales. Esto se puede corroborar cuando se empleó el virus Stuxnet en 2010 (precisamente en Natanz) destinado a destruir centrifugadoras de la planta mencionada; otros ejemplos como el bombardeo al reactor nuclear iraquí Osirak en 1981 y la instalación nuclear siria al-Kibar en 2007 pueden dar sustento empírico a lo planteado.

Por el lado estadounidense es clara la intención de la administración Trump en la Casa Blanca de ahogar de todas las formas posibles al régimen iraní.La salida del JCPOA y la reiterada imposición de sanciones son las herramientas que se emplearon. El sabotaje, tal y como se especula, implicaría un nuevo capítulo en el libro de la estrategia estadounidense para aplacar las intenciones nucleares iraníes.

Si el sabotaje fuera cierto y los responsables fueran tanto Israel como Estados Unidos, en el cálculo se estaría obviando un efecto de profundización de algunas tendencias que se evidencian en el seno iraní. En primer lugar, el régimen persa ya demostró que da respuesta a todos los revés que impliquen un impedimento en su programa nuclear. Esto se vió cuando se aumentaron las capacidades de enriquecimiento de uranio, se incrementó el límite en la producción de material fisionable y se rechazaron inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Todo esto se dió como contrarespuesta a la decisión estadounidense de salir del JCPOA y parece que ser solo el principio.

Otra tendencia que se profundizó tal como se expuso al principio de este escrito, es la presión interna por parte de la ala conservadora/dura del espectro político iraní.La actual administración de Hasan Rohani empieza a verse debilitada y comienza a transitar un camino hacia la reconversión, y eso implicaría, en cuanto la situación económica nacional no mejore, un triunfo para los conservadores y los convencidos de que Irán debería depender de sí mismo para producir y desarrollar su plan nuclear sin restricciones. Ligado a lo anterior, en la sociedad iraní comienza a fermentarse un sentimiento de abandono y rechazo de la comunidad internacional, en el cual esto ayudaría al aumento de poder de los grupos y sectores que promueven la ruptura de acuerdos que regulen el desarrollo nuclear nacional.

Irán no suele quedarse de brazos cruzados ante una hostigación.La respuesta siempre implica un golpe en las áreas de influencia que la potencia regional maneja y utilizando medios no convencionales. La reactivación de Hezbollah, su poder en Yemen e Irak son algunos de los medios predilectos por los cuales Irán podría responder ante este supuesto sabotaje. Esto no solo conllevaría a esperar un panorama más complejo en la seguridad de Medio Oriente sino también socavaría e involucraría a más actores en el escenario de desequilibrio de poderes que se evidencia en la región.

Por último, Estados Unidos no solo alejaría a la élite política iraní de cualquier tipo de conversación sino que lo empujaría a que Irán encuentre otros canales por los cuales conseguir ventajas comparativas, y claro está que la República Popular de China lo estaría esperando con los brazos abiertos. Estos intereses de los asiáticos se traduce en un posible acuerdo de cooperación bilateral en materia económica, cultural y, más importante, militar con sus pares persas.

En ese sentido, estratégicamente hablando, Estados Unidos le estaría abriendo las puertas a su principal contrincante en este contexto de bipolaridad emergente en una región de vital importancia como es Medio Oriente. El interés chino en la región no solo implicaría la pérdida de vidas de comercio sino además un problema para la seguridad y las áreas de influencia norteamericanas en Medio Oriente. Estados Unidos en vez de denegar los accesos a ciertos ámbitos de poder e influencia a China, prácticamente lo estaría dejando ingresar a competir “mano a mano” en este territorio.

Retomando la idea de Rouhi (2020), si el sabotaje por parte de los Estados se utiliza para aplacar y detener el programa nuclear iraní, este método lo único que conseguiría sería retrasarlo, pero en el largo plazo impulsaría a que los dirigentes del Régimen opten por profundizar sus posturas y voluntades políticas y busquen desarrollar sus armas nucleares.

Todo el cóctel de situaciones desglosadas anteriormente sumado a la posibilidad de sabotaje, sin dudas, impulsará una respuesta iraní ante la comunidad internacional en general. No debería sorprender entonces que en el futuro se tenga que debatir la legitimidad del régimen nuclear de Irán, que incipientemente y en respuesta a los hechos que ocurrieron durante estos últimos tiempos, se acelera y atenta al equilibrio de seguridad que goza Medio Oriente en el ámbito nuclear.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


Gordon, P. (2020, 21 julio). Has Trump Driven China and Iran Together? War on the Rocks. https://warontherocks.com/2020/07/has-trump-driven-china-and-iran-together/


Rezaei, F. (2020, 23 julio). Experts blame Israel for the recent explosions. Why won’t Iran? Bulletin of the Atomic Scientists. https://thebulletin.org/2020/07/experts-blame-israel-for-the-recent-explosions-why-wont-iran/#


Rouhi, M. (2020, 15 julio). Explosion at Natanz: Why sabotaging Iran’s nuclear program could backfire. Bulletin of the Atomic Scientists. https://thebulletin.org/2020/07/explosion-at-natanz-why-sabotaging-irans-nuclear-program-could-backfire/#


Srivastava, M. (2020, 10 julio). Mystery swirls around explosion at Iran’s Natanz nuclear facility. Financial Times. https://www.ft.com/content/03f29421-cab2-4baf-a5c3-be7e5893b90e


Warrick, J., Mekhennet, S., & Hendrix, S. (2020, 6 julio). Signs increasingly point to sabotage in fiery explosion at Iranian nuclear complex. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/gdpr-consent/?next_url=https%3a%2f%2fwww.washingtonpost.com%2fnational-security%2fsigns-increasingly-point-to-sabotage-in-fiery-explosion-at-iranian-nuclear-complex%2f2020%2f07%2f06%2fd1035e84-bfce-11ea-b178-bb7b05b94af1_story.html

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Centro de Estudios de Política Internacional - UBA