El retorno de la crisis portuguesa

Por Fiona Wiefling, integrante del Observatorio de Política Internacional


La “estabilidad milagrosa” que caracterizó a Portugal luego de su recuperación de la crisis internacional de 2008 se tumba progresivamente. Para contextualizar un poco, hablemos de que Antonio Costa asume como Primer Ministro en 2015 como parte del Partido Socialista. La izquierda portuguesa, de todos modos, se halla fragmentada y se une únicamente cuando tiene algún objetivo en común, pero no consiguieron formar una coalición. Por ejemplo, junto con el Partido Comunista (PCP) y el Bloque de Izquierda (BE), conciliaban en base a acuerdos anti-austeridad para lograr desactivar el ajuste económico que afrontaba Portugal luego de la crisis (El País Digital, 2021).


El renombrado politólogo Andrés Malamud, residente en Lisboa, fue entrevistado por El País Digital en febrero de 2021 para analizar la cuestión del “milagro portugués”, y argumentó que el formato del sistema de partidos portugués no cambió luego de la crisis de 2008, sino que lo hizo su dinámica a partir de que los partidos de izquierda aceptaron llegar a un acuerdo. Malamud dijo “El PS (Partido Socialista) gobierna en minoría porque a los dos partidos de izquierda, el PCP (Partido Comunista) y el BE (Bloque de Izquierda), no les interesa comprometerse con la gestión de gobierno pero aceptan dar apoyo parlamentario a cambio de un par de políticas públicas (fundamentalmente, la recomposición salarial) y para evitar que gobierne la derecha” (El País Digital, 2021).


Otros datos relevantes del sistema de partidos de Portugal son los actores de oposición. Por la derecha existe el Partido Social Demócrata (partido al que pertenece el presidente de la nación Marcelo Rebelo de Sousa, y el ex Primer Ministro Pedro Passos Coelho). En segunda instancia, y más hacia la extrema derecha, se halla Chega.


Ahora bien, la cuestión es que la izquierda decidió soltarle la mano a Costa. Los motivos que en algún momento unieron a la izquierda ya no existen, y ello se muestra en la falta de apoyo al Presupuesto del año entrante que presentó el socialismo (El Español, 2021). Para entender esto hay que remontarnos un poco hacia el pasado, y la palabra clave es “geringonça”. En noviembre de 2015 el Partido Socialista de Costa, junto con Catalina Martins del Bloque de Izquierda, y Jerónimo de Sousa del Partido Comunista, hicieron un pacto para tumbar al gobierno derechista de Pedro Passos Coelho. Entre las premisas del acuerdo se hallaban aumentar el salario mínimo, recuperar el salario de los funcionarios, abaratar el transporte público, etc. El término “geringonça” significa improvisación que no funciona bien (o así decía la derecha). Sin embargo, el acuerdo subsistió por cuatro años.

¿Qué pasó? En palabras del propio Jerónimo de Sousa, en representación del comunismo, la razón por la cual la izquierda le llevó la contra al Primer Ministro es por el incumplimiento de dicho acuerdo. De Sousa explicó que no se aumentó el salario mínimo ni las pensiones, ni se frenó la liberalización del mercado laboral, por ejemplo. Por su parte, Martins se enfocó más en las pensiones, la pobreza y el IVA (El Mundo, 2021).




Marcelo Rebelo de Sousa, como presidente de Portugal, estuvo analizando el futuro del país en los últimos días. Se debatía entre llamar o no a elecciones prematuras, y ganó el sí. El País (2021) notó que “la fecha de las elecciones no era inocente”: se eligió ir a votar el 30 de enero. Con ello se evitan hacer campaña electoral durante las fiestas en diciembre, momento en el cual la sociedad se halla más desmovilizada y con intenciones de abstenerse. “Votar el 30 de enero permite una campaña en un período normal, aunque sea en cuesta posvacacional, concede tiempo para tramitar algunas leyes importantes y da margen a los partidos de la derecha para que aclaren sus liderazgos”. Esta medida viene luego de que el presidente amenazara con utilizar su “bomba atómica”, es decir, el poder que tiene para disolver a la Asamblea por decreto en caso de que no se aprobaran los presupuestos (El País, 2021). En los próximos meses el socialismo deberá ver la forma de mantenerse a flote y renegociar con sus antiguos compañeros para evitar una debacle política, veremos si logra hacerlo.


Bibliografía

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