Lineamientos para la contención de pandemias de transmisión humana

Por Nicolás Tripicchio, Colaborador del Observatorio de Defensa y Seguridad.


Foto: Agencia EFE

Partiendo de la base que el riesgo es la potencialidad de que un hecho dañoso ocurra, nuestra meta debe ser reducirlos mediante una evaluación exhaustiva de estos. Esta evaluación de Riesgos es el resultado de multiplicar las Amenazas por el cociente de las Vulnerabilidades y la Capacidad de respuesta. Podemos llevar a cabo entonces una gestión diferente de la actual y futuras situaciones pandémicas que afecten a nuestro país, preparando desde ya un Plan Nacional y un Centro Nacional de Cuarentenas, que permita elevar significativamente la capacidad de respuesta de la forma más eficaz posible y de esta forma reducir lo máximo posible nuestras vulnerabilidades.

Actualmente, ante la falta de un plan nacional, regional o mundial sobre contención de pandemias preestablecido, el Estado argentino se vio obligado a actuar sobre la marcha muchas veces en pos de salvaguardar la salud de la población. Afortunadamente dentro de esa circunstancia, nuestro país tomó medidas mucho antes que otros países que subestimaron la situación. Caso de España que al 20 de enero de este año, habiendo ya 450 casos en China, 9 fallecidos, 2 casos Corea del sur, 2 en Japón, 5 Tailandia y 1 en EEUU, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) aseguraba: “que existe un muy bajo riesgo de que se produzcan casos en España; si bien considera que el país dispone de los sistemas de vigilancia epidemiológica adecuados para detectar cualquier caso importado y en caso de sospecha activar las medidas de aislamiento necesarias para evitar la transmisión” [1]. Actualmente son uno de los países más afectados por esta situación, siendo el segundo a nivel mundial con cantidad de casos confirmados.

Por otro lado en nuestro país mediante el decreto 260/2020, el 12 de Marzo, se amplió la emergencia pública en materia sanitaria establecida por la Ley N° 27.541, en virtud de la Pandemia declarada el día anterior por la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) en relación con el coronavirus COVID-19. Estas acciones lamentablemente, muchas veces se vieron descoordinadas, con múltiples organismos del mismo Estado superponiéndose, desperdiciando tiempo y recursos escasos, con Provincias y hasta municipios vecinos tomando sus propias medidas sin coordinación. Hechos que, sin dudas, hubiesen sido diferentes de haberlos previsto con anterioridad, teniendo una adecuada gestión del riesgo frente a pandemias, las cuales en un mundo cada vez más globalizado y poblado, sin dudas serán cada vez más comunes. (Teniendo como antecedentes cercanos SARS-CoV 1 EN 2002-2003, MERS-CoV 2012 Y Ébola 2014-2016). La coordinación y cooperación son y serán esenciales para superar cualquier desafío, del cual se sale únicamente, unidos.

En un principio el protocolo implementado para detección temprana de casos, consistía en una entrevista a todos los pasajeros provenientes de Italia, territorio de la Unión Europea más afectado en ese entonces y con cual la Argentina históricamente posee estrechos vínculos. Esta se realizaba desde una distancia prudencial por agentes sanitarios de la Dirección Nacional de Sanidad de Fronteras, dentro del mismo avión en el que arribaban al país, y en ese momento, se completaba una declaración jurada sobre su salud. La idea de esta declaración, era tener un seguimiento de las personas si presentaren sintomatología coincidente con el Covid 19 en los siguientes días, poder identificar y contactar a sus contactos estrechos y los pasajeros cercanos del mismo vuelo.

En ese momento de la evolución pandémica, se consideraba que el patógeno se transmitía únicamente de persona a persona a través de las gotitas de “flugge” (hasta 1 metro de distancia). Por lo tanto, evitando el contacto cercano con personas afectadas; el lavado de manos frecuente, especialmente antes y después del contacto directo con personas enfermas y su entorno; mantener una distancia de un metro entre personas; y cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo o pañuelos desechables al toser o estornudar y lavarse las manos después; se consideraba que las posibilidades de contraer el virus eran escazas. (Los índices de contagio a nivel mundial crecieron exponencialmente, y actualmente se explican por el contagio de micro gotas que habían no sido consideradas antes).

En casos sospechosos, además de tener los recaudos médicos de seguridad pertinentes, se derivaba a los eventuales pacientes a través del Servicio de Emergencias pres hospitalarios del aeropuerto, según la jurisdicción, al hospital de derivación del paciente. A posteriori y conforme el virus se expandía por el mundo, a todos los vuelos que llegaran desde países considerados de riesgo, se aplicó el protocolo anterior.

Estos pasajeros, aunque no tuviesen los síntomas, debían cumplir obligatoriamente un aislamiento social absoluto de 14 días por el mero hecho de provenir de zonas afectadas, las cuales iban aumentando con el pasar de los días. Hubo varios de estos pasajeros, que tal vez por falta de conocimiento o falta de empatía, no cumplieron su obligación ciudadana y violaron este aislamiento obligatorio, creando focos de infección en diferentes puntos del país. El día 19 de marzo, se publicó el decreto 297/2020 de Aislamiento social, preventivo y obligatorio, que prohibía a todos las personas que habían el territorio nacional y a los que se encontrasen temporariamente, desplazarse por rutas, vías y espacios púbicos a fin de prevenir la circulación y los contagios. Una vez cerradas las fronteras, puertos y aeropuertos, surgió la necesidad de repatriar a varios ciudadanos que se encontraban varados en el exterior, en especial aquellos en situación de riesgo.

Personalmente tuve la posibilidad de colaborar en este programa llevado a cabo por Cascos Blancos Argentina. Nuestro objetivo era recibir a los repatriados; concientizarlos sobre la situación local y mundial de la pandemia; explicarles cuales eran los protocolos y sugerencias de higienización y sanitización; contenerlos si era necesario, ya que muchos habían estado durante días aguardando en diferentes aeropuertos extranjeros y muchas veces hacinados, sin que les prestasen atención las autoridades de esos países; y por ultimo explicarles cuales eran las obligaciones que implicaban la cuarentena obligatoria que debían realizar por provenir de zonas de riesgo. Por fortuna muchas de estas personas eran conscientes de la situación que estaban viviendo. Algunos con angustia, pero mayoritariamente con responsabilidad respondieron favorablemente. No obstante, fueron varios los casos de los que fuimos testigos de personas sin interés en las recomendaciones, el ofrecimiento de higienización y sanitización, y hasta quienes terminaron siendo demorados por las fuerzas policiales por incumplir las normativas y resistencia a la autoridad.

A quienes se les detectase fiebre y sintomatología compatible con Covid-19 al desembarcar, eran aislados junto a los contactos estrechos, se los trasladaba a hoteles y se confirmaba o descartaba la sospecha luego de los resultados. Todas las demás personas debían llevar una cuarentena obligatoria y estricta, preferentemente en su domicilio. Esto conllevo a dos grandes situaciones:

  • En primer lugar quienes eran habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y provenían de una zona de alto riesgo o se detectaba un caso sospechoso, eran enviados también a hoteles obligatoriamente, pero quienes no daban razones para sospechar, no. A pesar de que se los desinfectaba y se les daba sugerencias sobre el aislamiento social, se trasladaban muchas veces por sus propios medios hasta su lugar de aislamiento, sin ningún tipo de supervisión posterior y el cumplimiento efectivo quedaba en el compromiso de cada repatriado.

  • Por otro lado, las personas residentes en otras Provincias o fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires, no tenían en su mayoría forma de trasladarse por su cuenta. Se habilitaron por consiguiente algunos vuelos esporádicos desde el Aeroparque a ciertos lugares, y coordinando el Ministerio de Transporte con los diferentes Estados provinciales, también hubo micros de larga distancia para tal fin.

Pero este es el quid de la problemática: se permitió que las personas que regresaron al país luego de declarada la pandemia realizarán el aislamiento por su cuenta. Esta cuestión implicaba una confianza absoluta por parte del Estado en los ciudadanos en que cumplieran esta obligación, la cual lamentablemente se vio incumplida en innumerables ocasiones, muchas de ellas hechas públicas por los medios de comunicación, generando algunos de los primeros contagios locales masivos. El otro gran problema, durante las repatriaciones fue que se distribuyeron por todo el país personas que habían estado hacinadas en diferentes aeropuertos, algunos durante varios días, y después se los concentraba en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza hasta que podían coordinar su egreso, en algunos casos, casi un día entero por una limitación en los recursos nacionales. Ahora podemos tomar conciencia que el riesgo de contagio fue extremadamente alto en todo momento, los protocolos de sanidad solo consideraban como casos sospechosos a quienes presentaran fiebre y algún otro síntoma y recién hoy se puede ver que muchos de ellos en realidad era asintomáticos.

A raíz de los testeos masivos que se les realizó a quienes fueron alojados en los hoteles, se vislumbró que una importante cantidad de estas personas portarían el virus de forma asintomática, explicando el por qué la alta transmisibilidad a pesar de tener los recaudos sugeridos por la Organización Mundial de Salud. Actualmente con esta nueva información, y considerando que prácticamente todo el mundo está afectado por esta problemática, tanto los habitantes de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires que son repatriados, deben cumplir la cuarentena obligatoria en los hoteles designados a tal fin.

Para comprender esto, puede analizarse la evolución de la situación local basado en los reportes diarios producidos por el Ministerio de Salud de la Nación. En el primer mes de detectado el primer caso (importado) positivo, se detectaron un total de 1554. Del total de esos casos, 695 (44,7%) eran importados, 536 (34,5%) contactos estrechos de casos confirmados, 148 (9,5%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encontraba en investigación epidemiológica.

Al día de la fecha 11 de abril, de los 1975 casos registrados en el país, 789 (40%) son importados, 672 (34%) son contactos estrechos de casos confirmados, 290 (14,7%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica. Los casos importados sigue siendo el de mayor cantidad. Afortunadamente el total de altas es de 375 personas, pero lamentablemente sufrimos la pérdida de 82 personas en territorio nacional desde la llegada de este virus.

Hoy muy comentado por la situación en la que nos encontramos, pero ya en el 2015 para dar un solo ejemplo, Bill Gates analizaba las consecuencias de la última pandemia de Ébola en África, donde el éxito estuvo dado por el esfuerzo extremo de los médicos pero también un poco de suerte de que la enfermedad no llegara a grandes centros urbanos. En esa ocasión se analizaba las consecuencias de una nueva pandemia altamente contagiosa, propagada vía aérea y con pacientes asintomáticos, emulando la tasa de contagio de la Gran Pandemia de influenza o Gripe “Española” de 1918. Pero la particularidad alarmante, era la de un mundo globalizado, donde una persona contagiada podría llegar prácticamente de un extremo al otro del mundo en pocos días o a veces en horas contagiando sin darse cuenta y en especial, transmitir el virus o bacteria en una zona urbana. El Área Metropolitana de Buenos Aires posee aproximadamente un tercio de la población total de la República Argentina, posee la mayoría de los casos confirmados de Covid-19 y es una de las grandes puertas de entrada al resto del territorio. Definitivamente nuestro país no está preparado para algo de tal magnitud, el mundo no estaba ni está preparado algo de tal magnitud.

Antes todas estas cuestiones, cada provincia y a veces sus propios municipios, implementaron los protocolos y medidas de prevención que consideraron pertinente, en algunos casos de dudosa o nula efectividad para la situación que nos toca afrontar ya que por lo mostrado por periodistas televisivos, se ve usar anti bacteriales sin capacidad sanitizante frente a un virus, (también se vislumbra dicha actitud en otras partes del mundo como Chile, Mexico y China [2] ) o se higienizan vehículos solamente externa y no internamente, cuando los vectores de transmisión son las propias personas. Afortunadamente otras localidades tuvieron un mejor asesoramiento y sus hospitales de campaña o modulares, siendo más eficientes, pero esto debería compartirse con todos y llevar un proceso homogéneo.

Desde el 18 de marzo, el gobierno nacional informó que se elevaría a de 8 a 12 la red nacional de hospitales modulares de emergencia, para atención de terapia intermedia e intensiva y descomprimir la capacidad hospitalaria. Cada uno con 24 camas de terapia intensiva, 46 de internación que no requieren cuidados intensivos, boxes de aislamiento, monitores, biombos y separadores por cortinas, permitiendo ampliar en 840 las camas de internación y ofrecer atención las 24 horas [3] [4].

Existen hoy lineamientos y sugerencias de la OMS para diseñar centros de preparación y respuesta ante brotes de infección respiratoria aguda grave (IRAG), hasta reutilizar y readaptar estructuras ya existentes [5]. Las áreas de detección, los centros de tratamiento y las instalaciones comunitarias son parte de las prioridades estratégicas, pero no debe delegarse en ellos todo el peso de combatir aisladamente, esto lleva al resultado que cada pueblo, cada ciudad o municipio compita con sus vecinos para ver quién puede conseguir más camas o más respiradores, curando tal vez a sus habitantes, pero dejando sin posibilidades a personas que tal vez vivan a poca distancia y no hayan tenido la suerte de beneficiarse con estos servicios médicos. No es una problemática únicamente nuestra de todas formas, los propios Estados de los EEUU se vieron en esta disyuntiva, y actualmente se reclama que el Gobierno Federal de ese país sea quien centralice las compras y distribuya según las necesidad.

Sería entonces estratégicamente lógico y conveniente tener un sistema nacional de contención temprano y eficiente, articulado entre todas las jurisdicciones, con lineamientos homologados y científicamente aprobados. Partiendo de un Centro Nacional contra Pandemias, el cual podría ser útil incluso frente a la situación que nos toca vivir hoy en día como una segunda fase y compatible también con una “cuarentena administrada”.

Las ventajas de este proyecto serian múltiples: 1) Se garantizaría el mejor servicio sanitario a todos los que lo necesiten y nadie vea arriesgada su vida por no contar con el equipamiento necesario en donde se encuentren internados, como también garantizar los mejores insumos para todos los servidores de la salud, tan olvidados y desprotegidos, hecho público por el comunicado conjunto de Instituciones Médicas [6]. Esto se debe a que los Recursos Humanos necesario para esta labor, requieren una preparación muy específica, al igual que la infraestructura y equipamiento necesario.

Concentrando la mayoría de estos recursos y las personas afectadas por el virus en un solo lugar, garantizaría la disponibilidad y eficiencia médica en todo momento. Este es el punto focal que falló en muchos países y logró saturar algunos de los sistemas sanitarios más desarrollados del mundo por la excesiva cantidad de pacientes, y en otros lugares no tan lejanos, sobraban ociosamente camas de terapia intensiva, respiradores, médicos y enfermeros. Y como si fuera poco, se garantizaría o se minimizaría el riesgo de no contaminar los Hospitales con un virus altamente transmisible (los cuales tienen internados pacientes por otras problemáticas y seguirán recibiéndolos porque las necesidades de salud seguirán vigentes y constantes).

2) En concordancia con el punto anterior, se podría contener la dispersión del contagio accidental que hoy estamos viendo a nivel local e internacional, entre en personal de seguridad, médico y parientes/convivientes. Es una realidad que lamentablemente la sociedad empieza a temerle, paradójicamente con varios casos de agresiones injustas por parte de sus propios vecinos, hacia el personal de servicios esenciales (médico en su mayoría) que arriesga sus vidas cada día. Si bien implica solicitarle un gran esfuerzo extra al personal médico y únicamente en caso de ser indispensable, el hecho de mantenerse en un sistema de residencia y evitar los traslados, podría ser una seguridad para ellos mismos como para sus familias y vecinos, ya que garantizaría el nulo contacto y riesgo de contagio comunitario. Consecuentemente y sin dudas debería, garantizársele a este personal todos los medios de seguridad y comodidad necesarios para tal fin, siguiendo los lineamientos de la OMS o incluso más si fuera posible.

3) La creación de un complejo estable y específicamente para contener estas situaciones, solucionaría las falencias que actualmente poseen los hospitales o centros improvisados en especial para este caso viral, la ventilación, la ubicación, medidas extremas de bioseguridad y hasta en algunos casos, espacios mínimos para la correcta circulación de camillas y personas con alguna capacidad diferente.

Hoy tener desparramados por gran parte del territorio una cantidad inmensurable de estos centros médicos y especialmente en ubicaciones densamente pobladas, implica aumentar el riesgo de que por alguna falla o evento fortuito, un virus de transmisión aérea pueda filtrarse y contagiar a toda la población circundante. Lo mismo se aplica a los residuos patogénicos y su tratamiento. La OMS es muy clara y brinda muchas sugerencias de como diseñar las corrientes de aire, ya sean naturales o mecánicas; dormitorios comunes e individuales o de grupos pequeños; morgues y sectores para manejo de cadáveres; servicios sanitarios, duchas, depósitos, cocina, enfermería y especialmente aptos para resistir inclemencias climáticas, tanto para pacientes como para el personal.

Este sería otro argumento a favor de la ubicación, en cercanías del aeropuerto internacional, pudiendo ser desarrollado en alguno de los predios que el Estado posee para formación militar o policial en cercanías de la Autopista Teniente General Pablo Ricchieri, como lo son el Instituto de Formación Ezeiza, Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria, o el sector que la Gendarmería Nacional posee en el Centro Recreativo Nacional (incluso pudiendo ser otros sectores de ser necesario). La Autopista Ezeiza-Cañuelas también garantiza un fácil acceso desde la mayoría de los grandes núcleos urbanos como la Ciudad y Conurbano bonaerense, pero la mayor ventaja es que podría desarrollarse un nexo directo con el mismísimo aeropuerto, como la Escuela Penitenciaria de la Nación o el Campo La Roca, sin terminar de construir.

4) De haberse hecho en un principio o aplicándose a nuevas pandemias, incluso en caso de que este nuevo virus presente “oleadas” o nuevos brotes estacionales, podría contenerse rápidamente y evitar una situación de aislamiento social obligatorio como el actual, permitiendo al resto de la población continuar con sus vidas de forma mucho más normal, cumpliendo con los recaudos necesarios. No obstante esta posibilidades es sumamente viable conforme la situación actual, del total de casos confirmados, más de la mitad (1039), corresponden a las jurisdicciones de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Su traslado a este centro contra pandemias en caso de prepararse en las cercanías es viable.

Teniendo en cuenta las falencias económicas y habitaciones de gran parte del área metropolitana bonaerense, donde no son pocas las familias vulnerables que lamentablemente viven hacinadas y les es imposible permanecer aislados en donde viven, no sería de ninguna forma humano someterlos al encierro en esas condiciones. Por consiguiente lo que en la práctica se aplica es un aislamiento comunitario. Esto conlleva a que no debe escatimarse en gastos si existe la posibilidad de evitar que el virus llegue a estos lugares, o sería un verdadero desastre sanitario y humanitario. Para reducir riesgos y dar un uso eficiente a los recursos, sería conveniente evaluar las posibilidades de instalar el mencionado Centro de Cuarentenas en las proximidades del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, ya que fuera la principal puerta de entrada de las personas actualmente infectadas y un nexo con todo el país.

Los casos totales de otras jurisdicciones, (Chaco 149, Córdoba 169, Corrientes 24, Entre Ríos 22, Jujuy 5, La Pampa 5, La Rioja 14, Mendoza 49, Misiones 3, Neuquén 84, Rio Negro 42, Salta 3, San Juan 1, San Luis 11, Santa Cruz 37, Santa Fe 197, Santiago del Estero 9, Tierra del Fuego 83, Tucumán 29) podrían ser o haber sido trasladados en aviones sanitarios acondicionados con todas las medidas de seguridad pertinentes y contenidos hasta su recuperación, liberando a las Provincias de todos sus casos confirmados cómo positivos, y pudiendo disponer sus recursos para recibir y asistir a los casos aún en estudio de posible contagio, eventualmente sin exponerlos a cargas virales incidentales.

5) Finalmente estas instalaciones podrían tener un uso dual, ya que durante época de no ser necesario contener pandemias, podrían volver a cumplir su función original y además ser grandes complejos para continuar con investigaciones, centros educativos, servir para otro tipo de emergencias y desastres o hasta incluso actividades deportivas.

En cuanto a la situación actual específicamente, hasta que no hay una inmunización generalizada en la población, ya sea por anticuerpos propios o una vacuna, cualquier ingreso de personas contagiadas puede representar un grave riesgo para todos los habitantes, toda la problemática volvería a comenzar. Incluso en esa circunstancia, al día de hoy es incierto saber cuánto pueda durar esa inmunización, por consiguiente no se puede escatimar en precauciones.

Cada persona es única e irreemplazable, cada perdida humana es motivo de profunda tristeza, es por ese motivo que se debe aunar esfuerzos en prevenir y detectar a tiempo, para salvar todas las vidas posibles en medio de esta pandemia que tanto nos afecta.

Referencias Bibliográficas: [1] http://www.medicosypacientes.com/articulo/sanidad-esta-elaborando-un-protocolo-de-actuacion-ante-sospechas-de-casos-del-nuevo [2] https://www.proceso.com.mx/625009/arcos-o-tuneles-de-sanitizacion-son-ineficaces-ante-covid-19-salud [3] https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-gobierno-amplia-12-la-red-nacional-de-hospitales-modulares-de-emergencia [4] https://www.argentina.gob.ar/noticias/coronavirus-el-gobierno-nacional-construira-hospitales-modulares-de-emergencia [5] https://www.who.int/publications-detail/severe-acute-respiratory-infections-treatment-centre [6] https://drive.google.com/file/d/1U81GbjbvJWPghtrIKFsS2bKFS46XxP_e/view f

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