Malvinas: Los desafíos en el siglo XXI



En un nuevo aniversario del inicio de la triste Guerra de Malvinas, resulta necesario recordar algunos puntos sobre política exterior argentina en relación a la Cuestión Malvinas, que a lo largo de los últimos años tuvo sus cambios de eje, avances y retrocesos. Hoy con el Brexit en marcha puede abrirse un nuevo camino de negociación diplomática.


Luego de la década del ’90, período en que la relación entre Argentina y el Reino Unido respecto a Malvinas se mantuviera bajo el “paragua de soberanía” [1], con la llegada de Néstor Kirchner frente al poder ejecutivo argentino en el año 2003 el discurso y la política exterior experimentarían un cambio significativo. Con el nuevo gobierno, la recuperación de las islas pasó a ser uno de los ejes estructurales de la política de Estado. En el discurso de asunción del mandatario proveniente de la provincia de Santa Cruz ya podían verse sus lineamientos al respecto: “Venimos desde el Sur de la Patria, de la tierra de la cultura malvinera y de los hielos continentales y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.” [2]


Tanto durante su gobierno como en los dos mandatos de Cristina Fernández, los jefes de Estado se encargaron, primero, de denunciar todos los acuerdos diplomáticos de los últimos años, como las licencias de pesca y la colaboración en materia de hidrocarburos. Una segunda estrategia tuvo que ver con la construcción de distintas alianzas multilaterales y declaraciones en variados organismos internacionales y bloques regionales con el objetivo de sumar apoyos al reclamo de soberanía. Con ello se buscaba ejercer presión sobre los británicos para sentarse a negociar.


En paralelo a los cruces diplomáticos y la nueva política llevada a cabo por Argentina, durante el siglo XXI hubo otros hechos que agitaron el tablero de la Cuestión Malvinas. Por un lado, el aumento de la exploración de pozos petrolíferos en la zona y el posterior desembarco de empresas británicas que comenzaron con tareas de explotación de crudo generó un fuerte rechazo de nuestro país y consiguientes denuncias en distintos foros internacionales. Por otro lado, las constantes prácticas militares en Malvinas con tecnología de última generación que incluyeron el viaje del príncipe Guillermo a las Islas para realizar vuelos de entrenamiento como piloto de la Fuerza Aérea Británica, se sumaron a la confirmación oficial del gobierno británico de que durante la Guerra de 1982 se trasladó armamento nuclear en el Atlántico Sur [3]. Esta delicada noticia sacudió al gobierno argentino, que junto con el Reino Unido es firmante del Tratado de Tlatelolco, que declara a Latinoamérica y el Caribe como una zona libre de armas nucleares, y de la Resolución 41/11 de la Asamblea General de Naciones Unidas que declara al Atlántico Sur como una zona de paz y cooperación.

Por último, podemos señalar como tercer eje de conflicto las licencias de pesca emitidas por el gobierno kelper de manera unilateral, que generó constantes protestas de Argentina y detenciones de navíos extranjeros en la cuenca Malvinas. Como consecuencia de ello, el gobierno del Reino Unido extendió el mar territorial y su jurisdicción marítima tanto alrededor de las Islas Malvinas como en las Islas Georgias y Sándwich del Sur.


En el plano internacional, en noviembre del año 2006 el entonces canciller Jorge Taiana reclamó formalmente ante la Unión Europea que se reconociera a las Islas Malvinas como un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa con el Reino Unido. Esto sucedió luego que en abril de ese año se incluyera a las islas como territorio de ultramar del Reino Unido dentro de la Constitución de la UE, lo cual significa que ellos reconocen la soberanía británica sobre las islas, al menos implícitamente. El texto señala que esa inclusión “no se compadece con la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, que ha sido reconocida por las Naciones Unidas”, y recuerda los reiterados llamados de la comunidad internacional, las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y de la Organización de los Estados Americanos que piden la reanudación de las negociaciones bilaterales para encontrar una solución pacífica y definitiva de la disputa [4]. Sin embargo, alineada en bloque detrás del Reino Unido, la Unión Europea hizo caso omiso a los reclamos argentinos.


Por otro lado, la estrategia de “regionalizar” la Cuestión Malvinas sí resultó efectiva para la Argentina. La misma hizo hincapié en que el avance del Reino Unido (la pesca, la militarización, la explotación de hidrocarburos, etc.) no solo perjudicaba a nuestro país sino a toda Sudamérica. Bajo esa premisa logró apoyos en distintos foros internacionales y obtuvo la firma de acuerdos bilaterales y foros multilaterales para tomar medidas concretas y visibilizar el reclamo de soberanía por Malvinas. ALADI, UNASUR, MERCOSUR, ASPA y G-77 + China son algunos de los foros y organismos internacionales que brindaron su apoyo al reclamo argentino.


Nuevo gobierno, nuevas posibilidades

Ahora bien, luego del gobierno de Mauricio Macri, donde se bajó el tono al reclamo de soberanía y se abandonó la política de generar alianzas estratégicas para denunciar el avance del Reino Unido en el Atlántico Sur, hace tres meses la Argentina cuenta con un nuevo presidente y una política exterior en relación a la Cuestión Malvinas que promete volver a hacer ruido. Asimismo, resulta interesante observar y analizar en paralelo los tiempos de agitación que se vivieron en la Unión Europea en los últimos años con el Brexit, que finalmente el 31 de enero de este año logró el acuerdo final de salida de la UE.

Como señalamos anteriormente, la Constitución de la Unión Europea reconoce a las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur como territorio de ultramar británico. Sin embargo, con la nueva configuración europea tras la salida del Reino Unido del bloque, puede abrirse una posibilidad inigualable para que la Argentina se siente a negociar con la UE y así lograr, por fin, trasladar su reclamo al Viejo Continente para obtener nuevos apoyos en el constante objetivo de sentarse a negociar con el gobierno británico. El camino diplomático de la Argentina en relación a la Cuestión Malvinas puede dar un gran salto de fuerza si logra armar una estrategia eficaz para concretar nuevas alianzas en el plano internacional.




Referencias:

[1] En 1987 el entonces canciller Argentino Dante Caputo propuso al Reino Unido la ‘fórmula de soberanía’, que permitió normalizar los vínculos diplomáticos luego de la Guerra de Malvinas para avanzar en negociaciones bilaterales en materia de cooperación, pero con el acuerdo de reservar las respectivas posiciones de soberanía. Este pacto se mantuvo durante toda la década del ’90.

[2] Discurso del ex presidente Néstor Kirchner ante el Congreso de la Nación en su asunción frente al poder ejecutivo argentino, el 25 de mayo del año 2003.

[3] “Malvinas: Londres admite que trajo armas nucleares al Atlántico Sur”. Artículo periodístico. Diario Clarín. 05-12-2003. Disponible en: http://www.clarin.com/ediciones-anteriores/malvinas-londres-admite-trajo-armas-nucleares-atlantico-sur_0_H1wxLl1l0Fe.html.

[4] “Reclaman a Europa por las Islas Malvinas”. Artículo periodístico. La Nación. 7 de noviembre de 2006. Disponible en: https://www.lanacion.com.ar/politica/reclaman-a-europa-por-las-islas-malvinas-nid856492.

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