Latinoamérica: Los efectos económicos y sociales de la pandemia del coronavirus

Por Alina Ribeiro, Colaboradora del Observatorio de Política Internacional


La crisis sanitaria generada por la pandemia del coronavirus modificó en gran medida las dinámicas existentes en el mundo. En Latinoamérica los efectos fueron particularmente profundos. Este texto, utilizando como base el Panorama Social de la CEPAL del año 2020, apunta a entender cuáles fueron los mayores cambios ocurridos en la región y describe cómo las diferentes áreas de la vivencia social fueron afectadas.



Es cierto que la pandemia del coronavirus cambió toda y cualquier dinámica existente en el mundo. Los países tuvieron que reorganizarse y desarrollar políticas no solamente para la contención del virus, sino también para la ampliación de las áreas de la salud, así como crear proyectos con nuevas directrices económicas. Conjuntamente con la severidad del COVID-19, son profundos también los déficits económicos ocasionados por el aislamiento social, que tienden a afectar en mayor medida a las personas menos abastadas.


En Latinoamérica, los efectos de la pandemia son muy preocupantes. En lo que concierne a la población, ocurrieran al menos 24.886.000 infecciones y 783.000 muertes por el virus registradas hasta el momento*. Brasil, Argentina, Perú, Colombia y Chile son los cinco países que relatan mayores números de casos por día. Con respecto a los números de muertes, el orden es Brasil (2.976), México (512), Perú (193), Colombia (140) y Argentina (130). “De cada 100 infecciones relatadas por último en todo el mundo, más de 20 fueron relatadas en países de Latinoamérica y Caribe” [1].


Impactos económicos: comercio exterior, producción exportadora y PIB


En los días actuales, Brasil es visualizado como el epicentro de la crisis mundial, con millares de muertos por día y Bolivia, por ejemplo, ya cerró sus fronteras con ese país. Además de eso, la región latinoamericana sufrió la mayor caída en el Producto Interno Bruto en más de un siglo. Las seis economías más perjudicadas fueron: Venezuela (-30%), Perú (-12,9%), Panamá (-11%), Argentina (-10,5%), México (-9%) y Ecuador (-9%).


Para proteger las poblaciones de la propagación del virus y evitar el colapso de los sistemas de salud, los gobiernos usualmente han adoptado medidas de distanciamiento social y cuarentena. Por eso, muchos sectores de la economía tuvieron que reducir sus actividades a cero, según el nivel de las medidas adoptadas.


Con la caída de las relaciones comerciales entre los países de la región, los efectos negativos serán aún más intensos en las economías exportadoras de hidrocarburos. En cambio, las economías que exportan productos alimenticios y metales serán menos afectadas. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y Caribe, “la subregión más perjudicada sería Sudamérica, cuyas relaciones de cambio disminuirán casi 8%, mientras las de Centroamérica aumentarán levemente (0,4%) y las de Caribe - excluyendo Trinidad y Tobago - van a crescer 6,3% sobre todo por su condición de importador de energía” [2].


Hubo una caída de la demanda de productos de exportación de la región por cuenta de la adopción de las medidas restrictivas alrededor del mundo. “A consecuencia de ello, la CEPAL (2020a) ha estimado que el PIB del conjunto de las economías de América Latina y el Caribe caerá un 7,7%, y la tasa de desocupación aumentará 2,6 puntos porcentuales” [3]. Hay, por lo tanto, una situación de recesión económica y eso hace que las tasas de desocupación, pobreza y desigualdades sean mayores.


Impactos sociales: desigualdad, educación, desempleo


Debido al alto nivel de desigualdad residencial de las ciudades de Latinoamérica, los déficits de vacunación, falta de acceso a servicios y saturación de transporte público y hospitales se hacen muy desiguales, sobre todo en lo que concierne a las diferencias entre los barrios ricos y pobres e ingresos altos y bajos. De manera general, la población de ingreso bajo y medio-bajo es la más afectada.


Uno de los mayores efectos de la pandemia a nivel social es en la educación de toda una generación. El cierre de las escuelas puede terminar en una “catástrofe generacional” [3] que, además de poner en riesgo los últimos avances de la educación en la región, puede profundizar las desigualdades ya existentes. La cuestión de la educación evidencia las desigualdades internas de los países latinoamericanos. “De acuerdo con los datos disponibles, la mayoría de los estudiantes se conecta a Internet a través del teléfono celular, y las brechas socioeconómicas en lo que respecta al acceso a Internet son muy significativas, incluso en el caso de aquellos que cuentan con un teléfono de este tipo” [3].


Desde 2015, las tasas de desempleo muestran tendencias negativas en la región, “que se reflejan en un paulatino incremento de la desocupación y un empeoramiento de la calidad del empleo” [3]. Por cuenta de la pandemia, esas tasas son aún más preocupantes. Evidentemente, en el contexto pandémico, cada país tiene sus particularidades dado que los niveles de desempleo por cuenta de la pandemia dependen directamente de las políticas adoptadas por ellos, que buscan frenar las contaminaciones y muertes.


Los jóvenes, sobretodo las mujeres jóvenes - quienes no se encuentran inseridas en el mercado laboral y en el sistema educativo - son uno de los grupos más vulnerables a los efectos laborales de la pandemia. Además, la desigualdad social, étnica y racial, la discapacidad y la situación migratoria tienden a ser aún mayores. Solamente Brasil y Colombia informan acerca de casos confirmados de COVID-19 entre las poblaciones afrodescendientes.


Programas de vacunación


Con la deflagración de la pandemia a nivel global, diversos grupos de pesquisa de diferentes países empezaron a realizar investigaciones acerca de posibles vacunas contra la COVID-19. Algunos de esos países se encuentran en Latinoamérica, como Cuba, que ya está en estágio final de ensayo de dos de las cinco vacunas que viene produciendo. Brasil, México, Argentina, Chile, Ecuador y Perú también están desarrollando proyectos.


La gran mayoría de las vacunas disponibles en la región requieren dos dosis, pero algunas como Johnson & Johnson y CanSino exigen solamente una aplicación. Argentina, Chile, Costa Rica y México empezaron sus programas de vacunación en la última semana de diciembre de 2020, pero gran parte de los países de la región empezaron después.


Hasta esta semana, Chile lleva el liderazgo de las vacunaciones de la región con 50,38 dosis aplicadas en cada cien personas. Siguen Uruguay (14,31), Brasil (8,01), Panamá (7,94), Argentina (7,69), República Dominicana (7,37), Costa Rica (6,83), México (5,03), Colombia (3,14), Perú (2,4), Bolivia (2,22), Ecuador (1,08), El Salvador (0,76), Guatemala (0,51), Paraguay (0,4), Honduras (0,43) y Venezuela (0,04) [4]. Todas las cantidades indicadas en los paréntesis corresponden al número de dosis aplicadas en cada cien personas.


Los dos países más poblados de la región, Brasil y México, compraron la mayor cantidad de dosis de vacunas. La marca más importada fue AstraZeneca-Oxford. La menos comprada fue Sinovac. En total, Brasil ha comprado 100 millones de dosis, y México compró cerca de 300 millones.


Excluídos los dos mayores países de la región citados, el panorama es más diversificado. El país que más compró dosis fue Perú, con cerca de 110 millones. Siguen Chile (casi 80 millones), Argentina (65 millones), Colombia (45 millones), República Dominicana (cerca de 18 millones) etc.


Además de los acuerdos internacionales firmados entre los gobiernos latinoamericanos y centros de producción de las vacunas, 150 millones de dosis de AstraZeneca-Oxford serán enviadas a la región (con la excepción de Brasil), por un acuerdo firmado entre Argentina y México. Serán distribuídas también 280 millones de dosis por la COVAX** hasta el fin del año 2021.






*Datos colectados en el día 01/04/2021.

**COVAX es uno de los consorcio de organizaciones globales, fabricantes, cientistas, sector privado y sociedad civil liderado por la Organización mundial de la Salud (OMS), que busca universalizar el acceso a las vacunas contra la COVID-19 en el mundo, destinando eses productos principalmente para naciones más pobres.


Referencias

  1. REUTERS (2021). Disponible en: https://graphics.reuters.com/world-coronavirus-tracker-and-maps/pt/regions/latin-america-and-the-caribbean/

  2. CEPAL (2020). Estudo Econômico da América Latina e do Caribe.

  3. CEPAL (2020). Panorama Social de América Latina.

  4. AS/COA (2021). Cronología: Rastreando el camino hacia la vacunación en América Latina. Disponible en: https://www.as-coa.org/articles/cronologia-rastreando-el-camino-hacia-la-vacunacion-en-america-latina


Bibliografía

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