35 años de la explosión de Chernobyl, ¿que aprendió el mundo de la energía nuclear?

Por Alejo Sánchez Piccat, Co-coordinador del Observatorio de Defensa y Seguridad


26 de abril de 1986, fecha en la cual el reactor número 4 de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin explotó, donde se realizaba una prueba del rango inercial del turbogenerador, planificada desde el día previo durante el turno diurno.


Chernobyl puso en evidencia las falencias de de las autoridades que no atendieron las alertas de seguridad y siguió adelante a pesar de las fallas eléctricas que habían dado en el simulacro de la operación.


El accidente de Chernobyl fue una combinación de un mal diseño de la central nuclear, que además no disponía de una capa y pared de contención, junto con los errores producidos por los operadores de la misma, dejando fuera de servicio voluntariamente varios sistemas de seguridad. Cabe aclarar que el diseño de un reactor del tipo RBMK no hubiera sido nunca autorizado en los países occidentales.


Las consecuencias inmediatas del accidente y la explosión fueron objeto de estudio a lo largo de los años, tanto la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han relevado los efectos inmediatos y a largo plazo del suceso.


Directamente de la radiación desprendida en el accidente, aproximadamente 50 personas perdieron la vida, los efectos posteriores que se dieron a conocer a través de la investigación de las Organizaciones son que a partir de la contaminación provocada por el accidente ha causado alrededor de 4.000 casos de cáncer de tiroides.


Además de las graves consecuencias humanitarias, el accidente de Chernobyl marcó un antes y un después en cómo los Estados se posicionan con respecto a la energía nuclear. En el año 2000 las compañías eléctricas del mundo propietarias de las centrales nucleares fundaron la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), con el objetivo de alcanzar los más altos niveles de seguridad y fiabilidad en la operación de las centrales nucleares.


En julio de 2007 se creó por iniciativa de la Comisión Europea el llamado High Level Group on Nuclear Safety and Waste Management para ayudar a la UE a alcanzar sus objetivos en el campo nuclear y crear marcos para tratar los residuos nucleares.


Otro efecto indirecto de la crisis de Chernobyl y agravado por el accidente nuclear de Fukushima fue un retroceso por parte de los Estados en apostar a la energìa nuclear. En un contexto donde se necesita depender menos de la producción de energía tradicionales, y se busca la sustentabilidad y mantener el medio ambiente sano, los principales Estados dejaron de apostar por lo nuclear y demonizaron los efectos que esta puede producir.


En la actualidad, 31 países tienen centrales nucleares operativas, se toma noción de que existen 441 reactores nucleares que producen energía en el mundo. Estados Unidos (98), China (49) y Rusia (38) se encuentran a la vanguardia.


Según los datos de World Nuclear Association, solo el 10% de la energía producida en el planeta tierra proviene de la producción nuclear. En esta búsqueda de desprenderse del 38% que proviene del carbón en muchos Estados y gracias a la cooperación de la OIEA en su rol de garante de la seguridad nuclear mundial se proyectan grandes inversiones en torno a la construcción de reactores y el traspaso de tecnología para facilitar dichos objetivos. Se toma noción de 50 reactores en construcción en 16 países en particular China, India, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos.


Si bien Chernobyl y posteriormente Fukushima pusieron en el centro de la tormenta la seguridad en torno a la energía nuclear, la evidencia científica y las ventajas que puede producir incurrir y apostar a lo nuclear implicó un proceso en el cual tanto la comunidad internacional como los principales Estados promotores de esta tecnología, garanticen y proyecten en base a aprovechar los beneficios de la misma.


Es por esto que si bien Chernobyl nos alertó de la necesidad de tener marcos de seguridad nuclear claros y cooperativos en el mundo, con un modelo de transparencia liderado por la ONU y la OIEA, hoy la tecnología nuclear se planta como una opción seria para mitigar los efectos del cambio climático y demuestra a descubrimiento a descubrimiento lo beneficioso que puede llegar a ser si se utiliza y se aprovecha para conseguir energía, sin mencionar los grandes aportes a otros campos de la sociedad contemporánea.