1 de diciembre: Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

Por Camila Torres, integrante del Observatorio de Mujeres y Diversidades

Fuente: PAHO

Desde 1988, cada 1 de diciembre se conmemora a nivel global el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Desde entonces han sido enormes los avances de la comunidad científica, los estados, la sociedad civil y la comunidad internacional en cuanto a la prevención del VIH/SIDA para brindar una mejor calidad de vida a quienes viven con este virus. Sin embargo, aún queda camino por recorrer.


En 1981 se detectaron los primeros casos de SIDA en Estados Unidos y para finales de ese año ya se registraban 422 casos diagnosticados y 159 muertes, principalmente en varones homosexuales. No obstante, no fue hasta el año siguiente que la enfermedad fue tipificada y dejó de ser descrita en medios de comunicación como un “extraño tipo de cáncer nuevo”.


En 1982, el biólogo cofundador de la National Gay Task Force de Estados Unidos, Bruce Voeller, nombró a esta nueva enfermedad como Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida - SIDA (Fundación Huésped, 2021).


Hacia 1983, un grupo de investigadores del Instituto Pasteur de París descubrió el virus que posteriormente se conocería como Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), y que sería el causante del sida (Barré-Sinoussi, 1983) Este hallazgo fue el que permitió que se desarrollaran los primeros test para detectar el VIH.


Dado que durante los primeros años los casos de VIH/sida se detectaron mayormente en varones homosexuales, este colectivo fue blanco de discriminación, violencia y estigmatización, y víctima de una marginalización que generó que en muchos casos fuera todavía más difícil acceder a los tratamientos adecuados.


En 1987, gracias a la lucha y la presión ejercida por grupos de activistas y otros miembros de la sociedad civil, se aprobó en Estados Unidos la primera droga antirretroviral para tratar el sida, el AZT (Fundación Huésped, 2021), hecho que significó un antes y después en la vida de las personas con VIH/sida.


Con respecto a las herramientas para combatir la discriminación contra las personas que viven con el virus, los estados han desarrollado paulatinamente distintas políticas públicas que buscan mejorar la calidad de vida de quienes son afectados por el virus. Entre ellas, se destacan la garantía del acceso a medicación, atención médica adecuada, protección de sus derechos y también su privacidad en cuanto a su situación serológica.


En este sentido, si se observa el caso argentino cabe destacar la sanción de la Ley Nacional de Sida en 1990 que garantiza la atención integral a las personas que viven con VIH/sida y que continúa vigente hasta el día de hoy. Además del acceso a la atención de la salud, esta ley promueve el respeto a la dignidad y a la no discriminación de las personas que viven con VIH/sida, el acceso a información clara sobre su diagnóstico y posibles tratamientos, y a la confidencialidad (Ministerio de Salud de la República Argentina, 2021)


Asimismo, a nivel internacional se han realizado numerosas campañas no solo para concientizar y prevenir sobre el VIH/sida, sino también para erradicar las prácticas discriminatorias basadas en el desconocimiento y la falta de información del público en general. En este marco se crea en 1994 el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) encargado de liderar el esfuerzo mundial por terminar con esta epidemia.


Según las estadísticas más recientes, gracias al trabajo de la comunidad científica, los Estados, la sociedad civil y los organismos internacionales, durante 2020 se logró reducir en un 52% las nuevas infecciones de VIH desde el pico más alto registrado en 1997 (ONU SIDA, 2021, pág. 2) También se pudo limitar el contagio vertical de VIH (de madre a hijx) mediante el uso de medicación adecuada.


Por otro lado, las muertes causadas por VIH/sida se redujeron en un 47% desde el pico alcanzado en 2004. De las 37,7 millones de personas que viven con VIH/sida, el 84% conoce su estado serológico y el 73% tiene acceso a tratamiento antirretroviral (ONU SIDA, 2021, pág. 1)


En cuanto a la disgregación sexo-genérica, un dato importante a tener en cuenta es que en 2020 el 50% de las nuevas infecciones de VIH a nivel mundial se dieron en mujeres y niñas (ONU SIDA, 2021, pág. 2). Muchos de estos casos se relacionan directamente con la violencia física y/o sexual a la que se ven sometidas mujeres y niñas. Además, hay ciertas regiones en las cuales “la probabilidad de contraer la infección por el VIH es 1,5 veces mayor en el caso de mujeres que han sufrido violencia física o sexual dentro de la pareja con respecto a aquellas que no han sufrido ese tipo de violencia” (ONU SIDA, 2021, pág. 3)